Mientras mi vida se zarandea por LA OPORTUNIDAD profesional, que se acerca cada día más a golpe de puente aéreo, mientras a ratos me siento una estrella de fútbol a la que pretenden y otras una emigrante que está apunto de dejarlo todo atrás, el mundo ruge. Y es que cuando la naturaleza decide cabrearse, simplemente arrasa. Si este verano viví un terremoto y sus consecuencias, esta vez un tifón ha arrasado ese país que dejó huella en mi corazón, Birmania. Mientras veía por televisión las imágenes a orillas del río, ésas mismas tierras arcillosas en las que había aquel poblado repleto de niños y aquel hombre desdentado que me sonreía, que ahora estaban arrasadas, me estremecía. Qué habrá sido de los habitantes de aquel poblado, del guía y del hombre sin dientes? Luego recuerdo a aquellos militares tenebrosos que atemorizaban a la población, que parecía que fueran de otro lugar, el de la oscuridad, y aquellas carreteras deliberadamente precarias y los poblados de paja. Nunca he visto a personas con una sonrisa más increíble que aquéllas que vi en Birmania, ni personas que se merecieran más que les fuera todo bien. Pero si la revuelta de los monjes supuso una represión brutal, el desastre del tifón junto a las restricciones de la junta militar, no quiero ni imaginar lo que supondrán para el país y sus gentes.
De nuevo me viene a la memoria aquello que decía Séneca, algo más o menos como que dios solo ponía las pruebas más duras a aquellos que pueden soportarlas porque de ellos será la gloria. Igual ya vale de putear a los birmanos, no? Por muy virtuosos que sean.
Gritos en el país de las sonrisas
Mingalabar
Añoro la sonrisa real
Sonrisas al ponerse el sol
Imágenes que hacen sentir
Me acuerdo de ellos
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2008/05/08
2006/09/11
Añoro la sonrisa real
Hoy hace quince días que volví a mi supuesta realidad, a mi supuesto mundo y sigo rara. No sé si sufro el famoso síndrome post-vacacional o es que símplemente el ver otras cosas me ha abierto los ojos. Ahora los malos rollos y las tensiones, el estrés, la agresividad me duelen más. Si lo dicen, lo sé, que a lo bueno uno se acostumbra y yo me he acostumbrado. Me he acostumbrado a las sonrisas, a la gente encantadora, a la espiritualidad, al vivr con lo que se tiene, a las pagodas, al aire limpio y a las frutas deliciosas. Y lo mejor: qué bien se vive con los problemas a 9000 kilómetros. A quién le importa lo que pueda pasar en el curro si ni puedes conectarte al correo electrónico, si no tienes covertura? El móvil, qué delicia perderlo de vista! Sin él he estado libre de sms envenenados, de esos que solo traen malas noticias, malos rollos y tristeza.
Y sé que irme a un país de que es una dictadura y que está subdesarrollado y que es otra cultura no lo arregla todo, que una huida como esa no arregla nada, solo "aparca", pero la verdad es que dan ganas de irse y hacer un trabajo útil ayudando a la gente y no matarse a cuadrar excels estúpidos, que dan ganas de poder hacer algo ante problemas reales y no las estupideces y las necesidades idiotas de occidente. Y ver esas sonrisas, el respeto, la generosidad, en vez de esas caras de perro que lleva la peña por aquí y la mala leche y el egoísmo que reina en mi supuestamente mundo civilizado.
Así que como añoro Bagan he intentado recuperarlo un poquito. Esta mañana, para ir al gimnasio, he dejado de lado las camisetas de marca y los bolsos fashion y me he puesto un pirata de algodón y una camiseta de tirantes y mis chanclas de treaking atuendo con el que me paseé por medio Myanmar. Sé que es estúpido, que dejar mi peinado "encerado" y sustituirlo por una coleta no me va a devolver la paz interior, pero tenía que intentarlo, hoy era un día perfecto para ello festivo y sin móvil (aunque fuera por obligación). Y, si bien en el gimnasio, a golpe de pedalazo en bicicleta estática, he conseguido distraerme un poco, con los malos rollos esperándome en casa y mañana en el trabajo me ha sido imposible recuperar esa paz que dejé en Yangón.
Así que hoy me toca suspirar y recordar cada uno de aquellos momentos, de aquellas sensaciones que me hacen sonreir para oder sentirme viva.
2007/10/01
Gritos en el país de las sonrisas
El año pasado fui de vacaciones a Birmania. Volví fascinada por aquellas perosnas increibles, pacíficas, espirituales, y con una eterna sonrisa. Me dejaba pasmada cómo podían sonreir bajo aquel régimen que los tenía aislados del mundo, que los sometía, espiaba, les prohibía todo y no les dejaba tener más que lo justo. Me crispaba que no se alzaran aunque entendía que qué iban hacer si no se podían organizar. sin comunicación no hay revuelta posible. Recuerdo que nuestro guía nos explicó cosas, casi de escondidas, con mucho cuidado porque estaba prohibido hablñar de política con turistas. También los monjes jóvenes nos preguntaban sobre occidente en los monasterios.
Pero supongo que ha llegado el momento en que hasta las almas más pacíficvas y piadosas se han cansado. Hay quien dice que el movimiento lo respalda estados Unidos, deseosos de invertir o mejor dicho 2explotar" el país. No lo veo claro. Creo que se han cansado de estar así, bajo la junta militar. Creo que al abrirse al turismo han podido acceder un poco al exterior, han podido ver que hay otras opciones. Jamás vi a personas tan arraigadas a sus tradiciones, a su cultura y me pareció increible, aunque esa resignación me pudiera.
Ahora que veo en las noticias cómo los militares los masacran se me parte el alma. Aquel verano nos cruzamos con algunos grupos de militares y francamente, daban miedo. Era como si no fueran de allí. No iban con aquella manera de hacer.
Ya entonces se me hacía difícil entender cómo podía aquella sociedad pacífica haber engendrado tiranos como los que los sometían, que ponían las cárceles lo más cerca posible de las universidades y te encarcelaban por el mero hecho de hablar de política con un turista.
Pero la eealidad es esa y la represión que est´´an sufriendo los monjes que se manifiestan es la prueba.
Ahi va un blog qure habla de todo ello y donde además encontrareis más blogs con información sacada del país clandestinamente.
No hay tiempo que perder
Creo que estoy en deuda con Birmania porque crecí y maduré gracias a ellos.
También enlazo los post que escribí a mi regreso de allí.
Migalabar!
Añoro la sonrisa real
Sonrisas al ponerse el sol
Imágenes que me hacen sentir
Me acuerdo de ellos
Pero supongo que ha llegado el momento en que hasta las almas más pacíficvas y piadosas se han cansado. Hay quien dice que el movimiento lo respalda estados Unidos, deseosos de invertir o mejor dicho 2explotar" el país. No lo veo claro. Creo que se han cansado de estar así, bajo la junta militar. Creo que al abrirse al turismo han podido acceder un poco al exterior, han podido ver que hay otras opciones. Jamás vi a personas tan arraigadas a sus tradiciones, a su cultura y me pareció increible, aunque esa resignación me pudiera.
Ahora que veo en las noticias cómo los militares los masacran se me parte el alma. Aquel verano nos cruzamos con algunos grupos de militares y francamente, daban miedo. Era como si no fueran de allí. No iban con aquella manera de hacer.
Ya entonces se me hacía difícil entender cómo podía aquella sociedad pacífica haber engendrado tiranos como los que los sometían, que ponían las cárceles lo más cerca posible de las universidades y te encarcelaban por el mero hecho de hablar de política con un turista.
Pero la eealidad es esa y la represión que est´´an sufriendo los monjes que se manifiestan es la prueba.
Ahi va un blog qure habla de todo ello y donde además encontrareis más blogs con información sacada del país clandestinamente.
No hay tiempo que perder
Creo que estoy en deuda con Birmania porque crecí y maduré gracias a ellos.
También enlazo los post que escribí a mi regreso de allí.
Migalabar!
Añoro la sonrisa real
Sonrisas al ponerse el sol
Imágenes que me hacen sentir
Me acuerdo de ellos
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