Hoy tenía que postear sobre el imperio de los sentidos, sobre el espectáculo de un menú degustación que me transportó a un paraíso de sabores y texturas insospechados pero lo dejaré para otro día.
Hoy posteo de nuevo por una decepción, por un "casi tocar el cielo" o lo más cercano al óptimo.
Esta vez no fue un "él", no fue una relación que no funciona, al menos no tan personal. De nuevo era perfecta, estupenda pero "no podía ser", de nuevo tras estar pendiente del teléfono, el mail y la paloma mensajera, la respuesta no era la deseada,de nuevo...aunque fuera laboralmente hablando.
2009/05/27
2009/05/19
Id con Dios, don Mario

Se hace difícil decirle adiós, maestro. Me apena, me tensa, me desequilibra. Me siento indigna de ello, me siento una intrusa, una profana de esa palabra que vos dominabais. Me siento una troglodita que aporrea letras sin gracia intentando mostrar la pena de este corazón de lectora profana, de escritora de escaso talento y de corazón sentido, que ha vibrado, llorado y amado con vuestros poemas.
Me siento triste.
Sé que es un adiós y un para siempre, porque cada verso os ha llevado a la inmortalidad aunque vuestro existir corpóreo se extinguiera.
Pero, aún así, siento pena.
Adiós maestro, adiós don Mario. Que usted descanse en paz entre los buenos, porque alguien capaz de escribir lo que vos, de sentir y de hacer sentir así y de mirar con esa bondad que traspasaba el objetivo no puede estar más que entre querubines.
Adiós don Benedetti. Gracias por haberme regalado los poemas que pusieron letra a un sentimiento, los versos que han ahondado en este corazón de gata, hasta clavarse en lo mas hondo.
Descanse en paz
Me siento triste.
Sé que es un adiós y un para siempre, porque cada verso os ha llevado a la inmortalidad aunque vuestro existir corpóreo se extinguiera.
Pero, aún así, siento pena.
Adiós maestro, adiós don Mario. Que usted descanse en paz entre los buenos, porque alguien capaz de escribir lo que vos, de sentir y de hacer sentir así y de mirar con esa bondad que traspasaba el objetivo no puede estar más que entre querubines.
Adiós don Benedetti. Gracias por haberme regalado los poemas que pusieron letra a un sentimiento, los versos que han ahondado en este corazón de gata, hasta clavarse en lo mas hondo.
Descanse en paz
2009/05/10
6 km , 40 minutos y la satisfacción de superarse
Un domingo de primavera cualquiera por la mañana, en un momento en que el tiempo dio una tregua y dejó de llover. Más de doce mil mujeres se preparan para empezar una carrera y yo allí en medio, nerviosa (qué raro) sin saber si conseguiría acabar el recorrido. No nos jugábamos nada, sólo se corría por una buena causa y para la mayoría era poco más que una excusa para ponerse un dorsal y pasar un buen rato. En mi caso, también era una forma de ponerme a prueba, una de tantas.
El pistoletazo de salida dado por la princesa hacía iniciar la marcha más o menos atropellada del pelotón de mujeres de todas las edades.
Costaba correr. Era complicado sortear a las que iban más lentas y encontrar un hueco que permitiera ir a una marcha discreta pero constante.
Abuelas, madres, hijas, nietas y hasta algún infiltrado transvestido recorrían el circuito improvisado bordeado por los "hombres" que animaban a sus chicas. La imagen era curiosa, alegre y festiva. Mí trote era relajado pero constante. Sabía que tenía que reservar fuerzas para la cuesta y para los últimos kilómetros.
Era agradable correr entre los árboles, por las calles, entre todas, como una más por el mero hecho de participar. Era extraño estar allí, con una misma como única adversaria, luchando contra el reloj y la fatiga.
Llegó el quinto kilómetro. Las piernas empezaban a notar la más de media hora corriendo pero los ánimos de los espectadores y el hecho de estar tan cerca de la meta me animaban.
Finalmente, allí estaba la recta previa a la llegada. Empecé a notar la fatiga pero los ánimos de los que estaban al otro lado de las barreras y el hecho de que estaba tan cerca del objetivo me daban fuerzas.
Así que crucé la meta. Fueron seis kilómetros, casi cuarenta minutos de esfuerzo y una enorme satisfacción por haber conseguido probarme y pasar la prueba, por haber vencido al tiempo, al cansancio y a la pereza.
Quedó una foto de recuerdo y una lista con la clasificación y los tiempos (que no han salido aún pero que, en realidad, poco importa).
2009/05/05
Con olor a sal
Una tarde luminosa, tiempo libre y la bahía de Santander.
Una Gata de "excursión" por trabajo y un barquito entre vaporetto y golondrina turística.
Hoy he disfrutado de una tarde libre, de una conversación con amigos de ésos que están muy cerca en el corazón y lejos en distancia y de una "aventura marinera".
Iba paseando por el Paseo Pereda de Santander, bajo un cielo de tarde luminosa y sol radiante. Pasé por un puesto en qu se anunciaba la salida del próximo barco que recorría la bahia, y ahí que fui.
El sol me cegaba aun con gafas y el viento revolvía mi pelo y me traía alguna gota de agua, minúscula. Las montañas rodeaban la bahía, el paisaje era hermoso y el rumor del mar me adormecía. He entrado en un letargo, en una duermevela que se mecía entre las olas, que olían a sal.
El mar...
Los que nacimos cerca del mar no podemos estar lejos sin añorarlo, sin pensar de vez en cuando en él, en su rumor, sus olas y olor a mar que se pega a la ropa y que deja con sabor a sal.
Una Gata de "excursión" por trabajo y un barquito entre vaporetto y golondrina turística.
Hoy he disfrutado de una tarde libre, de una conversación con amigos de ésos que están muy cerca en el corazón y lejos en distancia y de una "aventura marinera".
Iba paseando por el Paseo Pereda de Santander, bajo un cielo de tarde luminosa y sol radiante. Pasé por un puesto en qu se anunciaba la salida del próximo barco que recorría la bahia, y ahí que fui.
El sol me cegaba aun con gafas y el viento revolvía mi pelo y me traía alguna gota de agua, minúscula. Las montañas rodeaban la bahía, el paisaje era hermoso y el rumor del mar me adormecía. He entrado en un letargo, en una duermevela que se mecía entre las olas, que olían a sal.
El mar...
Los que nacimos cerca del mar no podemos estar lejos sin añorarlo, sin pensar de vez en cuando en él, en su rumor, sus olas y olor a mar que se pega a la ropa y que deja con sabor a sal.
2009/04/28
La llama que no se deja
Pasó el día D, la hora H. Poco a poco se consumía la llama, que temblaba cada vez más, a punto de apagarse. De pronto, el día D, a la hora H dejó de apagó, dejó de dar luz. Se había extinguido.
Pero pasó un tiempo, no demasiado, y sopló una ligera brisa, casi imperceptible, y de la aparentemente extinguida mecha salió una llama, que florecía como si de una margarita se tratara. Tras esta llama llegarán los tiempos en que poco a poco deje de brillar , de dar luz.
Qué razón tenía el que dijo aquello de "la esperanza es lo último que se pierde", que fácil es volver a darle vuelo, aunque sea sin fundamento a aquello que nos conviene.
Con la de cursos que dan por estos mundos de Dios, entre tanto coaching y pilates, no habría alguno de "como neutralizar la esperanza"?
Hoy se saltó un punto en mi cicatriz, que volvió a sangrar. Es lo que tienen los puntos de sutura cuando están "tiernos".
2009/04/21
A dos días de un recuerdo
Se acerca el día, ese día del año, uno de esos días a los que cada año le dedico un post. Cada año espero que el tono del mismo mejore, pero no es así. El recuerdo que más ha marcado sigue siendo aquél, justo ése que lo ensombrece. Aunque este año no será ése el recuerdo más marcado, sino otro, el de otros momentos, de otras circunstancias, de otra persona. Y el tono, similarmente gris, tal vez más oscuro, más intenso, supongo que por la cercanía temporal de este nuevo recuerdo, que aún escuece, frente al otro ya muy lejano.
Quizás porque, además, ese día morirá una esperanza, ésa que es la última que se pierde, según dicen, por eso, será un día gris, de un gris metálico y brillante. Tal vez este año no le dedique un post, en su día, así que quedará este como recuerdo.
Feliz día de la rosa y el libro, del caballero y la princesa.
2009/04/17
Enajenación mental transitoria o cuando Gata se cree que tiene doce años
A veces, de vez en cuando, Gata se olvida que ya tiene una edad. A veces, sólo a veces, se olvida o se quiere olvidar de que este año le caen 33 y, a veces también, se olvida que eso implica que el cuerpo nota cada una de esas 33 primaveras. Y pasa lo que pasa.
Estaba Gata en casa, tras un fin de semana en el que corroboró que su forma física dejaba mucho que desear y se le ocurrió. Vio una de las pocas paredes no acristaladas de casa y pensó:
- Ummmm, esta pared es perfecta para hacer la vertical.
En su mente recordó sus años mozos, cuando con las otras niñas -en esa época, en su mundo, no había niños- jugaban a hacer la vertical y apoyar los pies en una pared y cómo, en algunas ocasiones, hasta hacían figuras haciendo, una al lado otra, la vertical ý cruzando las piernas. Debía tener entonces unos doce años.
Así que apartó un poco la mesa de centro para no romperla de una patada voladora y se dispuso a hacer la vertical/pino.
La primera sensación distinta fue que al agacharse para poner las manos en el suelo la velocidad/agilidad era menor. Bueno, esto se podía aguantar.
La segunda fue notar que al poner los brazos en el suelo, éstos notaron que el peso que sobre ellos recaía era muuuucho mayor (qué debía pesar con 12 años? 15-20 kilos menos?).
La tercera fue que su memoria hizo que se diera el impulso para levantar a una niña de tierna edad y no a una treintona, así que consiguió levantar una pierna del suelo y la otra sólo ligeramente.
Qué frustración. De golpe los 33 pesaban como losas.
Como Gata es de su pueblo, lo volvió a intentar, una y otra vez, quizás unas diez veces , hasta que lo consiguió y su cuerpo se quedó totalmente en vertical, sobre sus brazos y con los pies apoyados en la pared.
Pobres brazos, cómo pesaba Gata, aunque sólo fueran unos segundos.
Al bajar, se notaba cansada y con el pulso algo acelerado.
Se preguntó cómo, en otro tiempo podía estar en esa posición tanto rato como para aprenderse los huesos del cuerpo humano, cómo podía sacar una mano para coger una pelota en esa posición y cómo , aún peor, era capaz de caer hacia el otro lado y hacer la famosa vertical-puente sin romperse en pedazos (hace un tiempo intentó hacer el puente y casi se deja la columna).
Así que su momento de enajenación mental transitoria, de vuelta a la infancia, acabó con la certeza de la realidad dura, cruda, de que Gata ya no tiene doce años sino veinte más.
Eso sí, aún recuerda aquella lección que hace veinte años aprendió:
Un frontal, dos parietales, un occipital, dos temporales , un esfenoides y un etmoides que forman la base del cráneo.
2009/04/10
Sin título y no sé por qué...
Lo malo de ver tantas películas románticas es que la mente traicionera genera escenas espectaculares totalmente imposibles. Ella lo sabía.
Aún así, esperaba esa escena de película. Esperaba entrar en el edificio de apartamentos en el que vivía y encontrárselo a él, sentado junto a su puerta. Entonces se fundirían en un abrazo y todo sería maravilloso.
Pero entró en la portería, subió en el ascensor y junto a su puerta no había nadie, evidentemente.
Bajó la mirada y movió la cabeza de un lado a otro, como si así se dijera cómo podía ser tan tonta.
Mientras abría la puerta en su cabeza se repetía no suelen haber declaraciones increíbles, ni viajes exóticos, ni escenas de esas en que el chico recorre medio mundo para decir un "te quiero".
Quizás sí había flechazos de ensueño o momentos espectaculares pero, sin duda, en cuestión de finales, la realidad er a bastante más cruda y triste.
Cerró la puerta tras de sí y pensó en que gracias a esas películas vivía esas escenas que, en la vida real, estaban reservadas a unos pocos, muy pocos, y ella no era uno de esos elegidos.
Entonces recordó que una vez fue así y que, como en el cine, detrás de tantos "efectos especiales", sólo habían mentiras.
Tal vez la clave era encontrar a un guionista de películas románticas enloquecido, que viviera como en un film su vida.
Se sentó en el suelo y fue repasando su vidioteca romántica, a ver qué escena imposible tocaba aquella noche.
2009/04/08
Siempre nos quedará...
Hay historias de principio mágico, de desenlace complejo y final tormentoso.
Hay historias que se ligan a un lugar, que se fusionan en él.
Hay historias que aparecen sin buscarse y que se encienden sin que nadie lo pidiera.
Hay historias que...siempre estarán ahí.
Y es que siempre nos quedará...París, Casablanca, Mbour o cualquier lugar en el que se haya producido la magia.
Siempre habrá un piano, un pianista, una mujer que lo escucha embobada, una copa, un local, un lugar exótico y un recuerdo, o una cicatriz de ese amor que no fue, o que no era, que era y que ya no, que dolerá con el "mal tiempo" pero, el tiempo pasará...
2009/04/06
Endorfinas
El otro día leía por estos mundos de Google un poco sobre las alteraciones hormonales y la producción de algunas de ellas así como sus sustitutivos (nadie dijo que no se me fuera la pinza y me diera por leer según qué).
Me interesé especialmente por las endorfinas y las feromonas.
La llamada hormona de la felicidad, de producción natural, que es un potente analgésico y antidepresivo, parece ser que no produce adicción, a diferencia de sus sustitutos sintéticos, los opiáceos. La razón es que las cantidades producidas por el cuerpo no son nunca tan altas y que, además, las endorfinas son "aniquiladas" por encimas del cuerpo, es decir, que no es posible tener una "sobredosis" de felicidad hormonal y, por tanto siempre están bajo control.
No muy de acuerdo con eso de que no se puede ser adicto a las endorfinas, me dediqué a buscar alguna cosa más.
En otro artículo se decía qué actividades eran las que hacían que el cuerpo produjera endorfinas: el ejercicio físico, el sexo, reirse, comer algo apetitoso, destacando el chocolate puesto que admás contiene dosis altas de azúcar, escuchar música relajada.
Así pues el chocolate no era sustitutivo del sexo como se decía sino proveedor sustituto de endorfinas ante la falta de él.
Seguí navegando y, por fin, encontré otro artículo en que se indicaba que, si bien las endorfinas no eran adictivas hasta causar síndromes de abstinencia, la falta de ellas o la reducción de la cantidad producida podían llevar al sujeto a ciertos estados de decaimiento y depresión.
Es decir ,que pasárselo demasiado bien, que reirse demasiado, que ser feliz, que practicar más sexo , etc, etc, cuando se reducía la "dosis", además de la tristeza o menor alegría que producía realizar estas actividades, el sujeto se sentía menos feliz por tener menos endorfinas por ahí que normalmente. Recordaba que las endorfinas sólo están en el organismo un día, momento en que las enzimas se las cargan.
Conclusión: No soy una adicta a las endorfinas aunque consuma las grandes cantidades de M&Ms habituales sinó que es fruto de la necesidad de compensar por ejemplo el hecho que no bailo tanta salsa, que añoro la pista. Tendré que cambiarlo por ir a correr por el parque o, un día de estos no me podré permitir los paquetes de medio kilo de cacahuetes bañados en chocolate que se derriten en tu boca y no en tu mano.
PD: dije salsa, la de bailar, absténganse "jueguecitos" con otros sustitutivos.
PD": De las feromonas hablaré otro día, ya está bien de hormonas por hoy.
2009/04/01
Cuando da igual el color
El día que vi este anuncio sonreí como el papá coprotagonista. Pensé en lo feliz que me sentiría si el niño fuera mío y le diera igual el color de piel de su amiga. Pero entonces pensé que algún otro niño, seguramente repelente, le había dicho que su amiga era distinta y por la preocupación del pequeño, que eso era malo. Entonces me he entristecido porque eso significa que el mundo sigue igual y el padre en cuestión es feliz sin motivo. Ojalá algún día en el mundo no importen los colores y ningún niño cabrón le haga notar la diferencia de tonalidad de piel de su amiguita.
2009/03/28
I am an starlet tonight
Y allí estaba yo, Gata, pisando la alfombra roja, pasando ante los periodistas y los focos. Por azares de la vida el otro día me encontré en la fiesta de presentación de una película. Sin comerlo ni beberlo me veía entrando a un local cargado de puro glamour, mientras se oía gritas a las jovencitas tras el cordón de "seguratas" vestidos de traje, con micro y "pinganillo".
Me sentí una starlet, mientras llegaba frente a un camarero que me ofrecía una copa.
Qué decir que me dediqué a cotillear quién iba entrando, y a suspirar cuando vi a según quién, especialmente al oscarizado Amenábar.
Y entraron famosillos y famosetes, modelos, actores, directores y gentes de la noche , "del mundillo".
Qué distinto se ve desde el otro lado de los "seguratas": en vez de empujones de quinceañeras, abalanzamientos de neumáticas ante el paso del camarero con los canapés de diseño; en vez de la humedad de la noche y los gritos, el glamour de un local espectacular y buena música; en vez de luchas por la foto de la coronilla de X, las peleas de las neumáticas anteriores por salir en una foto natural con X.
Sin duda, toda una experiencia que espero repetir, ya no sólo como experimento antropológico en una tribu, la del celuloide nacional, sino por la fantástica juerga y los espectaculares canapés. Eso sí, tendré que revisar mi maquillaje y mis tacones para la próxima vez.
Respecto a la película por la que se montaba semejante sarao, por deuda moral la fui a ver ayer y francamente, prefiero no nombrarla ya que me pareció terroríficamente mala, carente de argumento, cargada de drogas y sexo sin ningún tipo de motivo ni asomo de gusto, aunque, lo más fuerte es que probablemente su recaudación no será baja por estar protagonizada por los cachorros del cine español, o mejor dicho, de la televisión, así que,al fin y al cabo, todo aquello que se dijo en un breve agradecimiento de los directores, de lo buena que era la película, del mensaje y todo eso, eran mentiras y gordas.
2009/03/22
Ya está aquí
Ayer me desperté, descorrí las cortinas y allí estaba. Ya había llegado y no me había dado cuenta. Es cierto que el tiempo hace días que ha cambiado, que la famosa astenia me obliga a dormir como una marmota pero, hasta ayer por la mañana, cuando vi que las hojas de los árboles volvían a ocultar el museo de delante de casa, no fui consciente de que estaba aquí: Ya llegó la primavera.
Casi de un día para otro las ramas pasaron de estar vacías, raquíticas y tristes a con el tono verde intenso de las hojas que nacen.
Hoy al despertar y descorrer las cortinas he visto que el verde aún era más vivo y que las copas están más tupidas que ayer. Cómo se nota que este año fue lluvioso porque los árboles apuntan a que van a estar esplendorosos en pocos días.
Así que ahí os dejo la mejor expresión de primavera de la historia, la de Vivaldi, cómo no.
Casi de un día para otro las ramas pasaron de estar vacías, raquíticas y tristes a con el tono verde intenso de las hojas que nacen.
Hoy al despertar y descorrer las cortinas he visto que el verde aún era más vivo y que las copas están más tupidas que ayer. Cómo se nota que este año fue lluvioso porque los árboles apuntan a que van a estar esplendorosos en pocos días.
Así que ahí os dejo la mejor expresión de primavera de la historia, la de Vivaldi, cómo no.
2009/03/16
Viva la vida
Esta canción es extraña, porque transmite energía positiva cuando suena pero la letra ...
Sea como sea, me encanta, me hace sentir bien y me encantó saber que le gusta a "mi" Guardiola, oh capitán, mi capitán.
Ante todo "Viva la vida!"
2009/03/09
It's sad
Y tras la casa llena de vida llegan las horas, demasiadas horas, para pensar y el silencio, el que querría que se rompiera.
Sorry seems to be the hardest word
What have I got to do to make you love me
What have I got to do to make you car
What do I do when lightning strikes me
And I wake to find that youre not there
What do I do to make you want me
What have I got to do to be heard
What do I say when its all over
And sorry seems to be the hardest word
Its sad, so sad
Its a sad, sad situation
And its getting more and more absurd
Its sad, so sad
Why cant we talk it over
Oh it seems to me
That sorry seems to be the hardest word
What do I do to make you love me
What have I got to do to be heard
What do I do when lightning strikes me
What have I got to do
What have I got to do
When sorry seems to be the hardest word
Sorry seems to be the hardest word
What have I got to do to make you love me
What have I got to do to make you car
What do I do when lightning strikes me
And I wake to find that youre not there
What do I do to make you want me
What have I got to do to be heard
What do I say when its all over
And sorry seems to be the hardest word
Its sad, so sad
Its a sad, sad situation
And its getting more and more absurd
Its sad, so sad
Why cant we talk it over
Oh it seems to me
That sorry seems to be the hardest word
What do I do to make you love me
What have I got to do to be heard
What do I do when lightning strikes me
What have I got to do
What have I got to do
When sorry seems to be the hardest word
Con la casa llena de vida
Mi casa es luminosa, tranquila, cálida, pequeña. Mi casa es lila, naranja, verde, plateada y blanca. Mi casa es mullida, acristalada, ordenada y está llena de recuerdos. Es donde escribo, donde descanso, donde hago trufas, donde río y donde lloro.
Es donde está mi yo, donde me encuentro, me cuido,me ordeno, me escucho, me compadezco.
A veces mi casa se llena de vida, de actividad: una cena, un almuerzo, unas copas o una visita.
Este fin de semana se llenó de risas, conversaciones, de carreras, de copas, de bromas y trufas gracias a personas excepcionales.
Me gusta disfrutar del desorden vital, del movimiento, de la actividad.
Pero hoy es lunes y llegó la calma de mi casa lila, naranja, verde, plateada y blanca y volveré a (des)ordenarme, (des)cuidarme,descansar, reír y llorar.
2009/03/05
Quiero, quiero, quiero
Quiero ser tu princesa, la dama a la que protejas, tu musa, tu inspiración, tu sueño, tu anhelo.
Quiero que no puedas apartar la vista de mí, que te impacientes por verme, que no puedas contenerte y me beses en la calle.
Quiero que tus ojos me miren con orgullo, que tu mano me agarre fuerte para que no me escape.
Quiero que me añores, que cuentes los minutos que faltan para volverme a ver.
Quiero que cada rincón de la ciudad, cada tontería, te recuerde a mí.
Quiero que pienses en cómo sorprenderme.
Quiero compartir contigo.
Quiero que nos hablemos con una mirada y una sonrisa.
Quiero compartir nuestros mundos.
Quiero que no puedas apartar la vista de mí, que te impacientes por verme, que no puedas contenerte y me beses en la calle.
Quiero que tus ojos me miren con orgullo, que tu mano me agarre fuerte para que no me escape.
Quiero que me añores, que cuentes los minutos que faltan para volverme a ver.
Quiero que cada rincón de la ciudad, cada tontería, te recuerde a mí.
Quiero que pienses en cómo sorprenderme.
Quiero compartir contigo.
Quiero que nos hablemos con una mirada y una sonrisa.
Quiero compartir nuestros mundos.
Quiero que nuestras conversaciones se alarguen durante horas sin que nos demos cuenta.
Quiero confiar ciegamente en ti y ser tu confidente.
Quiero que tu corazón se acelere al pensar en mí.
Quiero que me regales piropos sin venir a cuento.
Quiero que te arregles para mi.
Quiero confiar ciegamente en ti y ser tu confidente.
Quiero que tu corazón se acelere al pensar en mí.
Quiero que me regales piropos sin venir a cuento.
Quiero que te arregles para mi.
Quiero cuidarte.
Quiero, quiero, quiero...Lo quiero todo, todo, todo.
Quiero, quiero, quiero...Lo quiero todo, todo, todo.
Lo sé, soy una víctima de Disney y de las películas romanticonas. Lo sé, y qué? Un día de éstos crearé un grupo en facebook al respecto.
2009/03/04
Alfabeta
Iba yo ayer en el autobús, sentadita y cargada de bolsas del súper cuando llamaron por teléfono a la chica de delante. Era una chica guapa, con pinta de azafata de congresos, no de modelo, porque no estaba anoréxica. Descolgó el teléfono y, en un pis pas, me recordó aquel chiste del "pa qué pa cagal-la". Resultó ser azafata de congresos, por lo que le decía a su amiga a berrido pelado por teléfono.
Alucinante, un caso alucinante. Los demás pasajeros nos mirábamos atónitos porque la conversación, de la que los elevados decibelios nos hacían partícipes, no tenía desperdicio: los gritos, las frases, le asunto de la conversación...todo un cuadro. Al parecer habían despedido a la amiga y ella, que se sacaba, entre trabajillos de azafata y camarera, 1500 "pavos" se quejaba porque sólo encontraba trabajos de todo el día, con jefe, que le pedían inglés y algunos hasta carrera universitaria, como en una farmacia, "pa ganar una mierda".
Qué pena, una chica tan mona...
El súmum fue una frase, pero, que me llegó al corazón.
Al parecer la chica había estado en un "pograma" y la habían filmado diciendo una burrada. se lo contaba a la amiga y, entonces suelta:
"Me graban diciendo esa chorrada joer que parecía alfabeta".
La señora que tengo sentada en frente en diagonal se ha de contener la risa y yo la miro y también tengo dificultades para no estallar en una carcajada.
De pronto pienso en las hermandades de las universidades americanas por eso del alfa, beta, gamma, sigma.
Sé que este post parecerá cruel y en cierta manera lo es pero me indignó que alguien se regodeara de su ineptitud y pretendiera que se regalaran las cosas, yendo a un "pograma de la tele".
Alucinante, un caso alucinante. Los demás pasajeros nos mirábamos atónitos porque la conversación, de la que los elevados decibelios nos hacían partícipes, no tenía desperdicio: los gritos, las frases, le asunto de la conversación...todo un cuadro. Al parecer habían despedido a la amiga y ella, que se sacaba, entre trabajillos de azafata y camarera, 1500 "pavos" se quejaba porque sólo encontraba trabajos de todo el día, con jefe, que le pedían inglés y algunos hasta carrera universitaria, como en una farmacia, "pa ganar una mierda".
Qué pena, una chica tan mona...
El súmum fue una frase, pero, que me llegó al corazón.
Al parecer la chica había estado en un "pograma" y la habían filmado diciendo una burrada. se lo contaba a la amiga y, entonces suelta:
"Me graban diciendo esa chorrada joer que parecía alfabeta".
La señora que tengo sentada en frente en diagonal se ha de contener la risa y yo la miro y también tengo dificultades para no estallar en una carcajada.
De pronto pienso en las hermandades de las universidades americanas por eso del alfa, beta, gamma, sigma.
Sé que este post parecerá cruel y en cierta manera lo es pero me indignó que alguien se regodeara de su ineptitud y pretendiera que se regalaran las cosas, yendo a un "pograma de la tele".
2009/02/23
And the Oscar goes to...
Me reconozco una Oscar-fanática desde mi mas tierna infancia. Desde pequeña me fascinó el momento glamouroso de la alfombra roja, el show impresionante, los ganadores y las ganadoras llorando. No es la primera vez que trasnocho por ver la ceremonia o parte de ella. Qué le voy a hacer, este es mi pecadillo.
Este año, además de los alicientes de otros años, había un motivo por el que no me quería perder la ceremonia: Hugh Jackman iba a ser el maestro de ceremonias.
Desde que tuve la oportunidad de verlo actuando en "The boy from Oz" en Nueva York mi vida no ha sido la misma. Desde entonces he sido consciente que muchos de los actores que vemos en pantalla están desaprovechados, encasillados en un papel, cuando pueden dar muchísimo más.
Así que he navegado por internet hasta encontrar una web en la que se ofreciera la retransmisión en abierto.
Por fin llegó el momento: allí estaba, imponente (si, suspiré, qué pasa). Entonces empezó a hablar, a bailar y a cantar. Magnífico.
He de reconocer que se me puso la piel de gallina y los ojos se me pusieron vidriosos.
Recordé la emoción de aquella noche en un teatro de Broadway, en que miraba embobada, sin creerme lo que veía.
No me había recuperado del impactante número inicial y me he encontrado con las nominaciones a mejor actriz y de pronto, Penélope!
Me ha pillado sensible y por sorpresa así que he pegado un grito y me han saltado las lágrimas.
No tengo claro el por qué me emocioné, si porque era Pe, porque era Vicky, Christina, Barcelona, por las palabras en español, pero lo cierto es que se me han escapado más de una y de dos lágrimas.
Ahora, tras recuperar la compostura que se puede tener casi a las cuatro de la mañana, me dispongo aseguir mirando la gala, al menos un rato más.
A ver qué más nos depara esta 81 edición.
Este año, además de los alicientes de otros años, había un motivo por el que no me quería perder la ceremonia: Hugh Jackman iba a ser el maestro de ceremonias.
Desde que tuve la oportunidad de verlo actuando en "The boy from Oz" en Nueva York mi vida no ha sido la misma. Desde entonces he sido consciente que muchos de los actores que vemos en pantalla están desaprovechados, encasillados en un papel, cuando pueden dar muchísimo más.
Así que he navegado por internet hasta encontrar una web en la que se ofreciera la retransmisión en abierto.
Por fin llegó el momento: allí estaba, imponente (si, suspiré, qué pasa). Entonces empezó a hablar, a bailar y a cantar. Magnífico.
He de reconocer que se me puso la piel de gallina y los ojos se me pusieron vidriosos.
Recordé la emoción de aquella noche en un teatro de Broadway, en que miraba embobada, sin creerme lo que veía.
No me había recuperado del impactante número inicial y me he encontrado con las nominaciones a mejor actriz y de pronto, Penélope!
Me ha pillado sensible y por sorpresa así que he pegado un grito y me han saltado las lágrimas.
No tengo claro el por qué me emocioné, si porque era Pe, porque era Vicky, Christina, Barcelona, por las palabras en español, pero lo cierto es que se me han escapado más de una y de dos lágrimas.
Ahora, tras recuperar la compostura que se puede tener casi a las cuatro de la mañana, me dispongo aseguir mirando la gala, al menos un rato más.
A ver qué más nos depara esta 81 edición.
2009/02/19
La planta empática
He ido a regar las plantas hoy, que ya tocaba. Cuál ha sido mi sorpresa al ver que mi pequeño rosal, al que he conseguido salvar de los fríos del invierno, estaba mustio. Hasta ahora seguía verde, con las hojas fuertes, verdes, orgullosas, pero hoy estaba sin fuerza,sin vida, con las hojas caídas. No le faltaba agua ni parecía sobrarle, simplemente estaba "chof".
Entonces he recordado que, cuando mis padres estaban de vacaciones, por mucho que cuidara las plantas, estaban más tristes. Recuerdo una especialmente, de hojas grandes que cuando no estaba mi madre estaba como alicaída y que, a su vuelta, se ponía toda tiesa y orgullosa.
Así que he decidido que tengo un rosal empático que al verme triste ha decidido que me iba a hacer compañía. ¿Debería regarlo con tila o con tequila como hago conmigo misma cuando, como últimamente, me siento algo triste? ¿O tal vez debería trocear chocolate y mezclarlo con la tierra?
Lo he puesto en un lugar más soleado, con el potus que está estupendamente (es un insensible) a ver si lo anima un poco.
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