2011/12/25

Los caballeros del sur y otros pequeños detalles

Lo reconozco, las sobredosis de películas romanticonas quizás han afectado mi percepción del mundo pero me he cansado de sufrir portazos en las narices y que me hayan dejado casi matarme bajando una maleta de un tren.
Lo sé, en el fondo soy una clásica.
El otro día volvía a casa por Navidad en AVE con la gigantesca-maleta-navideña y dos portátiles. Cualquiera que haya subido a un AVE sabe que los dos escaloncitos son bastante altos y parecen infranqueables si se va demasiado cargado.
Ese era mi caso. Subir los dos maletines fue sencillo pero, la maleta...pensaba que me dejaba la espalda. Fueron testigos de mi gloriosa subida al tren un chico desde el andén y una pareja desde arriba. Fallé el primer intento. Ni el chico del andén ni el de la pareja se movieron ni abrieron la boca. La chica dijo un tímido “te ayudo” mientras lo intentaba de nuevo y conseguía subir la maleta.
Al bajar del tren me pasó más o menos lo mismo, con el agravante de que el espacio entre el tren y el andén era mayor. Casi podía oír la música de circo, titi, tiririrititiri, titi,tiririrititiri, tit, tiririri, tit, tiririri,tiririririririri, tiririri.
Pero no me premiaron con aplausos cuando conseguí bajas todo mi equipaje sin tirarme a la vía. Esta vez un grupo de cuatro chicos desde arriba y varias personas abajo, se limitaron a ignorarme mientras casi me partía la crisma.
Pensé en cómo de educada era la gente.
Recuerdo que el año pasado me pasó más o menos lo mismo por Navidad, es decir, encontrarme a rancios pasajeros que no sacaban el espíritu navideño ni en vísperas de fiestas y que me abandonaron a mi suerte sola con mi maletón.
Me molestó ver cómo es la gente porque yo soy de ésas, quizás alguien crea que soy tonta, que ayudo a un desconocido si veo que no puede con una maleta al bajar de un tren o que ayuda a una madre a bajar el cochecito del bebé por las escaleras del metro. Quizás sí que soy una clásica.
Pero el otro día me indigné más. La razón fue recordar los recientes cuidados y atenciones recibidos en Argentina. Allí, en general, las personas te ayudan, son amables y detallistas, al menos las que yo me encontré en mi camino. Los chicos te ayudan a bajar de un bus aunque no lleves maleta, te abren la puerta y se resisten a dejarse invitar a una copa mientras te invitan a ti. También me ha pasado lo mismo con amigos brasileños y de otros lugares de latinoamérica­­ y, aunque sé que parte de machismo cultural hay en esa actitud, me encanta.
Y es que aquí se ha confundido lo de ser moderno con maleducado. Porque una cosa es que te vengan con una flor y otra que dejen que te empotres en un andén acarreando la maleta, que respetar la independencia no es lo mismo que ignorar que alguien vaya cargado como un burro y no se le ofrezca ayuda. Vaya, que entre poc y massa (entre poco y demasiado). Será por eso que, en nuestras latitudes, cuando un chico tiene un detalle caballeroso pase a ser de los “top” educados-caballerosos-charmings (y si sólo es porque sí, sin razón oculta, ya sea de los “super-encantadores-maravillosos-en-extinción”
Seguía yo pensando en los caballeros del sur, tan encantadores ellos mientras contestaba mensajes de Feliz Navidad esperando el metro.  Los mensajes de texto, mails o whatsapps de turno no son lo mismo que las clásicas postales, el ir a comprarlas, escribirlas, enviarlas, pero menos da una piedra. También en esto de la Navidad se ve quién es detallista y quién no. Hay quien sorprende al abrir el buzón, pasando por los mensajes personales o las felicitaciones de “reenviar” y hay quien ni contesta a los distintos tipos de comunicación electrónica o simplemente no dice ni mu.
Todo son detalles. Yo seguiré siendo más de postal de papel, aunque cada vez reduzca más la lista y me adapté a las modernidades con un mensaje genérico para no olvidarme a nadie.  Y seguiré ayudando a quien carretee una maleta, aunque no sea una dama del sur. Quizás sea una antigua, pero, qué le voy a hacer. Esos pequeños detalles cuentan.

2011/12/07

La filosofía del centollo versus al esnobismo emocional

El sábado pasado me liaron para ir a una fiesta de singles. Quien me conozca mínimamente sabe que soy más que reacia a cualquier tipo de actividad, web o asociación cuyo único fin sea encontrar pareja. Aunque muchas personas han encontrado pareja  gracias a ello y lo respeto, es algo que no va conmigo, así de sencillo.
Así que tras ser víctima de una artimaña considerable, el otro día me vi en una fiesta de “singles”. Me lo tomé como un experimento científico.
Me encontré en un local lejos del centro en el que el porcentaje de parroquianos era como de cinco hombres por cada mujer, o mayor incluso, de edades comprendidas entre los treinta y pico a los cincuenta y pico.
Si la actitud de ligoteo en una fiesta estándar es considerable, allí era descarada. No se cumplía aquello de “vengo a pasarlo bien y a ver que cae” sino “vengo a ver que cae y a pasarlo bien”. Me sentí algo agobiada. Que nadie me malinterprete, los chicos eran atentos, educados, amables y lucían su mejor sonrisa y sus más ingeniosas bromas pero tanta evidencia me abrumaba y cierto toque pulpense me molestaba un poco.
La mayoría con los que hablé salían de una relación larga recientemente y parecían buscar una pareja con cierta ansia. De hecho, a los cinco minutos escasos de cualquier conversación ya me habían expliado estado civil, profesión y dónde vivían, régimen de alquiler o compra de la vivienda incluido, vaya “anant per feina” y, a destacar, prácticamente no me habían preguntado nada de mi misma.
Entonces recordé la filosofía del centollo, aquella que más de una vez han querido que siga y me he negado.
En qué consiste la filosofía del centollo? Consiste en escoger pareja como quien, en una marisquería señala a un centollo de la pecera, es decir, a dedo y diciendo, “este mismo”.
Hace ya tiempo, una amiga, con toda la mejor intención del mundo y cero diplomacia, me dijo que si tenía algún amigo de todos ésos que fuera normal y me lo pudiera quedar como pareja.
Aquel día nació el concepto de centollismo.
Claro, ella no entendió que le dijera que todos mis amigos eran normales, que no estándar, que los quería un montón, pero que no eran perritos o gatitos a los que adoptar, que tenían personalidad y criterio y, lo más importante, no eran centollos intercambiables. Tendríais que ver su cara cuando le dije que no quería pasar el resto de mi vida con un centollo.
Pues la otra noche me dio la impresión de estar en una reunión de centollistas, todos a la caza de su centollo o centolla.
Entonces descubrí que, además de no seguir esa corriente filosófica, tampoco quería ser tratada como semejante crustáceo.
La noche dio para mucho. Encontré a algún “engañado” como yo y también fue bastante enriquecedor.
Llegamos a la conclusión que el grado de centollismo es casi inversamente proporcional al tiempo que haga que el sujeto se ha separado, es decir, tras los primeros meses “negros” a menos tiempo, más centollismo. Después hay una época muy acusada y, o se encuentra pareja-centolla o el sujeto empieza a acostumbrarse a la soltería.
Ahí llegaría la diferencia entre single y soltero de larga duración. El single busca con avidez pareja y maquilla su situación sentimental a golpe de anglicismo. El soltero de larga duración ya no está en esa fase de síndrome de abstinencia y se siente cómodo con su soltería, la búsqueda de pareja, si es que busca, es menos intensa. Dentro de este último grupo hay quien un día cae en el centollismo y hay quien cae en el esnobismo emocional, ése en el que ya no sólo no vale cualquiera sino que cada vez se pone el ojo en alguien más y más “especial” (el entrecomillado es deliberado como equivalente a decir exótico, diferente, alternativo, complejo). El grado de esnobismo emocional también se puede agudizar cuanto más tiempo pase el sujeto a gusto en su soltería (que no celibato, muy importante el matiz ya que el “picotear” también da alas y tiempo al esnobismo emocional). Los casos más extremos de esnobismo emocional son aquéllos en que el soltero, aunque encuentre a alguien especial, sigue pensando que quizás hay alguien aún más especial a la vuelta de la esquina y que podría perdérselo. ¿La búsqueda de la perfección?¿Dónde está el límite?
Por supuesto, ambas posturas frente a la soltería tienen en medio muchos grados y matices, así como combinaciones de ambas corrientes.
También me quedó claro que los dos polos, en este caso, no se atraen.  También entendí que los centollos y centollas tienden a encontrarse y vivir el resto de su vida centollamente pero los esnobs...ésos descartan entre sí y siguen a la búsqueda de La Tierra Prometida.
Conclusión: los extremos, como siempre, son malos (Discovering garlic soup, as always)

2011/12/03

La ciudad de las flores y los árboles lilas

Buenos Aires puede ser muchas cosas: una ciudad caótica, dinámica, con altas dosis de polución en el ambiente, monumental, cosmopolita, alegre, latinoamericana y europea, moderna y caduca, multicultural, tanguera y de diseño.
Me sorprendió y me recordó a algunos lugares de otras ciudades de diversas latitudes: un barrio a Lima, otro a Madrid, otro a París, otro  a Barcelona...
Pero si hay algo que me robó el corazón fueron las flores. En una ciudad en que se puede masticar el CO2, sorprende que haya puestos de flores en cada esquina.
En la visita a la sinagoga la señora que nos dio la explicación nos dijo que era costumbre el Sabbath llevarle flores a la esposa. También vi algunas parejas en que ella llevaba una flor en la mano.
Me encantó. Será por eso de llevar nombre de flor o tener un olfato agudo, acorde al tamaño de mi nariz, lo cierto es que me encantan las flores y la romántica idea de una cultura que tenga tan instaurada la costumbre de regalar flores me sedujo. La ciudad de las flores, que perfuman y decoran las calles. Lástima que en otras latitudes se haya perdido la costumbre y que cada vez sea más poco frecuente que la sorprendan a una con un ramo o hasta con una flor de vendedor callejero. Bueno, siempre hay honrosas excepciones, doy fe de ello.
Además de esos puestos multicolores entre los numerosos espacios verdes y en las calles de la ciudad había unos árboles de flores lilas (como muchos sabrán, mi color favorito) y muy aromáticas. Fue una suerte verlos en primavera, dejando bajo de sí unas alfombras de flores lilas bajo sus copas, del mismo color, en las plazas.
Quizás sea algo extraño que en una ciudad con tal variedad de posibilidades de ocio, de zonas diferentes, de contrastes, de gastronomía variada, de monumentos y de historia, lo que más me haya impactado sean las flores y los árboles lilas pero es así, qué le voy a hacer, soy una floripondia.

El árbol en sí, creo que es la Abelia Grandiflora

2011/11/21

De vuelta de tierras australes

Repaso los objetivos

1.      Desconectar del trabajo y de la rutina en general;
Sí, totalmente. Solamente apareció en un sueño un compañero de trabajo pero irrelevante.

2. Ordenar mis emociones y dejar de pensar en quienes sólo consiguen liar mi pobre cabecita;

Aunque mi cabecita no está todo lo centrada que debiera y mis emociones tampoco, no me empané demasiado. Me quedó pendiente poner orden.

3. Recuperar la perspectiva de humanidad que me da siempre alejarme tantos kilómetros y, sobretodo tanto “en general” de la sociedad en la que vivo.

Definitivamente sí. Llegué a la conclusión que hemos perdido educación. Destacaría la caballerosidad de los “caballeros” argentinos y que nadie piense mal, no por intenciones “ocultas”.

4. No mirar facebook, ni gmail, no hotmail, ni salvo para poner lo bien que estoy.
El mail ha sido una necesidad. Suerte de las wifis.

5. Estar sin móvil, sin cobertura, sin msn y chin , sin que me importe;

Suerte de la covertura, de mi motorolilla y las wifis que si no...

6. No comer M and Ms, ni guminolas, ni guarreridas, al menos una vez haya salido del avión;

Cayó la bolsa de M and Ms del vuelo de ida y unos cuantos alfajores así que...

7. Aprender de otras culturas;

Sí. La cultura del mate y del asado y, muy especialmente del pueblo judío argentino. Me abrieron sus puertas y me dejaron participar de un Sabbath. Ya de paso digo, a quién me quiera escuchar que cuanto más conozco otras religiones, más veo que todas son lo mismo. –también aprendí algo de la historia del colonialimo que se olvidaban de contarnos en el colegio.

8. Disfrutar de los paisajes, especialmente de los glaciares.
Los glaciares, sublimes, las cataratas de Iguazú, la inmensidad de Patagonia y los cerros del norte. De nuevo me sentí muy muy pequeña ante la majestuosa naturaleza.

9. Probar comidas exóticas y ponerme ciega a dulce de leche;

Me maté a empanadas, asado, dulce de leche, pero aún más me maté a cerveza, torrontés y vinos patagónicos.

10. Padecer el síndrome de Stendhal y llorar ante la contemplación de la belleza;
Cumplido. Consiguieron que me saltaran las lágrimas las cataratas, el glaciar y la primera ballena que vi nadando a menos de 3 metros de distancia con su “bebé” ballenato.

11. Sentirme viva y feliz;

Muy feliz, gracias a la contemplación de la naturaleza.

12. Conocer gente interesante;
Silvina, la tanguera y nueva amiga, nuestra “familia” en Buenos Aires del hostel, el encantador señor Norberto, nuestro taxista que ya nos saludaba con un beso, Javi y Jose, Vicky, Fabián, el señor Osvaldo y su interesante visión del país, os chicos de la agencia de Puerto Madryn, Ala y Manuela, compañeros de peripecias aeroportuarias...la verdad es que esta vez la lista de personas estupendas es larguísima.

13. Escribir algo, aunque sea poco, sin que sea fruto de la rutina, la tristeza, la decepción y los malos rollos;

A excepción de las postales no escribí NADA. El punto negro de los objetivos no cumplidos.

14. Estar en el fin del mundo;

Si se considera Fin del Mundo el agujero negro de Aerolíneas Argentinas en que una acaba cayendo, sí. Si hago referencia a Ushuaia, lamentablemente no pudo ser, por culpa de la compañía aérea mencionada.

15. Tocar, o al menos, ver, pingüinos y ballenas.
Los ví y bien cerca con sus huevos en los nidos a unos y enseñando a nadara sus crías a las otras. También vi elefantes marinos, lobos marinos, armadillos, guanacos, zorros, un yacaré enorme muy cerca de nuestra barca de goma, tapíes y muuuuchas mariposas.

16. Volver a ver a amigos que se fueron para allá.

Siiiiiiii, me encantó volver a ver a mis “Bambis” dos años después y comprobar que, pese al tiempo y la distancia nuestra amistad se mantiene o incluso se ha incrementado. Me ha hecho muy feliz compartir estos momentos con vosotros chicos.
 
17. Llevar la sonrisa pintada todo el día.

No sé si todo el día pero sí mucho rato. Vivir según qué, compartir según qué casi obligan a sonreír.

18. No machacarme el tobillo;

Caminar kilómetros por Buenos Aires, bailar tango (ups que me adelanto), caminar por zonas poco regulares y escalar un poquito (sí, yo escalar, increíble pero cierto) no han contribuido pero está bien.

19. Hacer realidad el sueño de ver una ballena;

Vi unas cuantas, aunque quizás sería mejor decir que fueron ellas las que me vieron, las que se acercaban al barco con curiosidad para asegurarse que no éramos un peligro para sus bebitos de no sé cuántas toneladas. Las vi saltar, sacar la cola, respirar (ducha incluída). Destacaría cómo de delicadas fueron con nuestra embarcación, conscientes de su tamaño y del nuestro y lo tierno y maternal que puede ser un “animalito” de semejante tamaño.

20. Bailar tango en Buenos Aires;

Asistí a una clase y a una milonga, ole ole. Para mi sorpresa, no me sentí tan fuera de nivel, ole, ole. Este logro se lo dedico a mi abuelo materno que había aprendido tango allí.

21. Mantener mi peso y ponerme algo más fuerte (totalmente incompatible con el punto 9)

JAJAJAJ, JAJAJAJJAJA,JAJAJAJAJ, me solidaricé con las ballenas y elefantes marinos a base de dulce de leche, empanadas, asado y cerveza. Atila va a tener muuuucho trabajo.

En resumen, parece que no fue mal. Mejor dicho, fue  muy bien.

Me olvidé poner “no sufrir jet lag”, este mismo que me tiene sin dormir ahora mismo, iiix.

2011/10/30

Hacia la tierra del tango, del dulce de leche y de Messi



Vuelve a urgir huir de todos y de todos. Esta vez tocó Argentina. Será la vez que más me alejo de casa (a Ushuaia hay casi 12000 km). Toca hacer la lista de deseos, esta vez he apurado hasta el límite ya que en unos minutos salgo por la puerta. Esta tierra que me fascina, ese Buenos Aires que mi abuelo decía que era el París americano.

1. Desconectar del trabajo y de la rutina en general;
2. Ordenar mis emociones y dejar de pensar en quienes sólo consiguen liar mi pobre cabecita;
3. Recuperar la perspectiva de humanidad que me da siempre alejarme tantos kilómetros y, sobretodo tanto “en general” de la sociedad en la que vivo.
4. No mirar facebook, ni gmail, no hotmail, ni salvo para poner lo bien que estoy.
5. Estar sin móvil, sin cobertura, sin msn y chin , sin que me importe;
6. No comer M andMs, ni guminolas, ni guarreridas, al menos una vez haya salido del avión;
7. Aprender de otras culturas;
8. Disfrutar de los paisajes, especialmente de los glaciares.
9. Probar comidas exóticas y ponerme ciega a dulce de leche;
10. Padecer el síndrome de Stendhal y llorar ante la contemplación de la belleza;
11. Sentirme viva y feliz;
12. Conocer gente interesante;
13. Escribir algo, aunque sea poco, sin que sea fruto de la rutina, la tristeza, la decepción y los malos rollos;
14. Estar en el fin del mundo;
15. Tocar, o al menos, ver, pingüinos y ballenas.
16. Volver a ver a amigos que se fueron para allá.
17. Llevar la sonrisa pintada todo el día.
18. No machacarme el tobillo;
19. Hacer realidad el sueño de ver una ballena;
20. Bailar tango en Buenos Aires;
21. Mantener mi peso y ponerme algo más fuerte (totalmente incompatible con el punto 9)

2011/09/29

Caricias de piano

Me hicieron este magnífico regalo de cumpleaños y quería compartirlo. Magnífico, delicado, suave, como la caricia de un amante. Me encanta ver sus manos de dedos finos acariciar las teclas, como quien hace mimos a un gato.
Espero que os guste tanto como a mí.
Gràcies, ha estat un regal molt maco.

2011/09/28

Punzadas de google

A veces me da el punto masoquista y busco lo que no debo. A veces me la juego poniendo a prueba mi pericia buscando en google y, a veces, lo consigo, encuentro ese “tesoro de información”. Los momentos de insomnio, como este, son perfectos para ello. Y es justo entonces cuando gano y pierdo a la vez, cuando me doy cuenta que quería “no encontrar” y hallar a la vez. Y es entonces cuando una frase se me clava en el estómago o una foto tierna me parte el corazón. No aprendo. No aprendo que es peligroso buscar lo que no se quiere encontrar.

Este post va dedicado a todos aquéllos, especialmente a todas aquéllas que han encontrado en google, facebook , etc la herramienta perfecta para autolesionarse el corazón.

2011/09/21

Cinco para Cinco

En cinco días me caen treinta y cinco. Cada año las sensaciones son distintas. He repasado los posts de años anteriores por estas fechas y me he dado cuenta de cómo ha cambiado mi vida desde ese 2006, el primero que aparece en este blog. Años de la mayor actividad social, los mayores cambios, más personas, más experiencias. Los años más intensos. Desde la primera gran fiesta, la de los treinta, a la que estoy preparando para el sábado en Barcelona.
Aún así este año tengo la sensación que es un cambio de etapa. ¿Serán los efectos pre-35-añeros? Quién sabe.
Sea como sea, este cumple se presenta algo extraño, de marejadas laborales y tormentas tropicales más personales, previo a un gran viaje y con el run-run novelero. Quizás será también efecto de lo alterado que está el mundo a mi alrededor, quién sabe.
Tocará repasar objetivos y hacer la nueva lista. El principal de ellos será escribir, rectifico, el principal ES escribir.

2011/09/16

El juguete

Cerró la puerta tras él, tras despedirlo con un beso suave, mañanero, mientras el sueño todavía no le permitía abrir del todo los ojos.
Volvió a la cama acelerada por el frío de noviembre no apto para pasearse por la casa desnuda a las siete de la mañana.
Se acurrucó bajo el edredón y olisqueó las sábanas. Sonrió con los ojos casi cerrados.
Se sentía feliz mientras abrazaba la almohada que olía a él, como si aún estuviera estirado a su lado y se durmió de nuevo.
Sonó el despertador y se incorporó en la cama sobresaltada. Lo apagó de un golpe seco y se desperezó mientras un rayo de sol que se reflejaba en algo brillante la deslumbraba. Se tapó los ojos con una mano y cogió el reloj metálico que él había olvidado en la mesilla de noche. Volvió a sonreír.
Cuando se disponía a ponérselo vio algo gravado en el reverso.
“Que nuestro amor sea eterno. Por siempre, E. “.
Dejó el reloj y su sonrisa en la mesilla de noche. Se sintió vacía, sucia.
Se levantó y se metió bajo la ducha sin esperar a que el agua saliera caliente y se quedó allí, bajo el chorro varios minutos, con los ojos cerrados y el llanto contenido.
Y después se sentó en la bañera y rompió a llorar.
Cada vez se sentía más vacía.
Se estiró en la bañera y siguió llorando hasta que volvió a sonar el despertador en su habitación, que la devolvió a aquella mañana de martes.
Salió de la ducha, fue hacia la habitación sin secarse y apagó el despertador. Se sentó empapada en la cama. Su imagen se reflejaba en el espejo del tocador. Allí, con el pelo mojado y el gesto inexpresivo, parecía una muñeca que se ha caído al agua.
Tras meses de que aquello empezara, por primera vez, se sintió un juguete, un objeto al que dejar olvidado en la mesilla de noche, un “algo” en vez de un “alguien”.
Volvió a la ducha y se dispuso a empezar la rutina diaria que esperaba que le hiciera olvida que, en realidad, era un juguete.

2011/09/01

L'equip petit, l'equip gran

En primera fila Messi, tras él a la derecha Cesc y más atrás y más a la derecha aún Piqué
¿Quién no ha jugado en el colegio a fútbol, baloncesto, voley?¿Quién no ha vivido los partidos hasta dejarse las rodillas en la pista, los dedos por una pelota o las espinillas por parar a un delantero rival? Esa sensación de que el equipo es lo más importante, la responsabilidad por los colores, los gritos por un triple, por un punto, por un gol?
Creo que ésos son los colores que más se viven en toda la vida, porque salen del corazón, sin contaminación externa alguna. Son los tuyos y punto.
Si hace unos meses me emocionaba con aquel anuncio de Nike en que se veían desde las categorías inferiores hasta el primer equipo del Barça hablando de lo que pasa cuando el equipo es "tu" equipo, no hace mucho me pasaron un vídeo muy tierno de un equipo de fútbol de niños, el Margatania, un equipo de "peques" que no habían ganado ningún partido, ni marcado ningún gol pero que se dejaban la piel cada domingo y lo vivían con toda la ilusión. Me emocionó de nuevo.
Los chavales, risueños, explicaban cómo les ganaban por más de diez goles y lo felices que serían si algún día marcaban un gol. Pensé que si todos le pusiéramos la misma ilusión a todo, el mundo sería muy distinto.
Ahí dejo el vídeo.
L'equip petit
Al final de él, se plantean qué harían cuando marcaran ese gol y dicen que,si ganaran...volarían.
Pues bien, uno de esos equipos de "peques", se ha hecho mayor y siguen jugando juntos y siendo amigos. Siguen viviendo esos partidos con esa ilusión, esas ganas y transmiten esa sensación de pasárselo bien. Ese es el actual Barça. Estos primeros partidos he tenido la sensación de ser una de las niñas que va a ver jugar al equipo del colegio. El objetivo sigue siendo el mismo, disfrutar, ya no intentando marcar ese gol sino jugando y ganando con la maestría de esa generación del 87 que ya se está haciendo famosa.
Me gusta animar a un equipo al que mueven mis mismos sentimientos en vez de un talonario o el mero hecho de ganar. Me gusta ver un partido de un equipo de colegas. Es como volver a la escuela, donde las ilusiones las daban las cosas más pequeñas, a las gradas pequeñas, al frío de los patios escolares, a la bolsa de chuches tras el partido. O no hace más ilusión que gane un amigo. Quizás la LFP se debiera jugar en los patios de las escuelas de vez en cuando para que se recuperara el verdadero espíritu del deporte.
Al final, "l'equip petit és l'equip gran".

2011/08/08

Para my Little Yellow

Hacía muuuucho tiempo que no le daba un puñetazo a una pared, ni una patada a una puerta. Hacía mucho que no llegaba a ese punto en que podría lanzarme al cuello de alguien y no precisamente para ser cariñosa. Pero hoy llegó ese día. Llegó un día en que volví a llorar de rabia, me salió un moretón por el puñetazo a la pared y decidí que hasta aquí había llegado. Hacía más o menos tres años y algo que no llegaba a ese límite. Bien, hoy llegué.
Llegó el día.
Ni tomarme unas cañas con las amigas ha conseguido calmar mi ira, mi rabia. No conseguía olvidar el cabreo.
Pero he llegado a casa y me he encontrado en el buzón un sobre grande. He sonreído porque sabía de quién era aunque no qué era. Adoro las sorpresas aunque también hace mucho que no recibía ninguna.
Lo he abierto antes de llegar al ascensor y me he encontrado un pedacito de Barcelona en su interior y un mensaje de alguien muy especial. Un “amarillo” como diría Albert Espinosa según descubrí hace poco.
Y tras un día durísimo he vuelto a llorar, aunque de emoción, como ahora mientras escribo.
Gràcies Little Yellow perquè en dies com avui una sorpresa tan maca m’ha salvat de l’infern i els dimonis.

2011/08/02

Rampells

A veces un golpe de temperamento hace que se tomen las decisiones más irreflexivas. En algunas ocasiones esos arrebatos llevan a cometer estupideces y otros tantos errores.
Aún así, me encantan esos “rampells”. Me gusta esa palabra en catalán, “rampell”, me suena más rápida y fuerte que un arrebato, más brusca, mas como un rayo.
Me gustan los “rampells”, además. Son de esas cosas que hacen que salga lo mejor y lo peor de nosotros mismos.
Creo que nos debemos permitir esas ligeras pérdidas de control, descontrol controlado.
Demostrar que se sigue vivo bajo normas, encorsetamiento y “seny”, otra palabra que me gusta, es necesario.
Dar una sorpresa, hacer un viaje de última hora, escribir una carta a alguien querido, hacer una compra, darse un capricho, en definitiva, salirse del guión, de lo que se espera que hagamos. Me encanta.
Será por el exceso de películas romanticonas de final feliz, en que el chico va a por la chica en un acto heroico (me viene a la cabeza el final de Desayuno con Diamantes, en el que George Peppard y Audrey Herpburn se besaban bajo la lluvia), que las “escenas” en la vida real, las sorpresas de película y las reacciones de protagonista de telefilm se han paseado por mis días.
Sea como sea, me gusta no ser una “sin sangre”, me gusta tener suficiente arranque como para comprarme un billete para el día siguiente por ver a la familia, en un plis, sin más reflexión que la justa y con toda la ilusión en el asador.
Ilusión, pasión, quizás sea eso, quizás esas dos palabras sean la esencia de mis “rampells”. Sea como sea, esos momentos me siguen dando las mayores de las felicidades.
Será cierto eso que las cosas se han de hacer más con el corazón que con la cabeza.
Para mí, al menos, es cierto.

2011/06/30

Momentos curiosos alrededor del Congreso

Una de las cosas buenas que tiene vivir en pleno centro es que no me pierdo una, ya sea el paso de la selección en bus descubierto o la manifestación indignada (más que emocionante, por cierto), siempre estoy en primera linea.
Esta mañana, de camino al médico, he pasado por delante del Congreso. Mientras por el Paseo del Prado se oían los ecos de una manifestación, frente al edificio escoltado por los leones se amontonaban furgones policiales y seguratas de traje y auricular en la oreja.
Nunca me había planteado que, cuando sus señorías están trabajando, bueno, o están allí, hagan lo que hagan, hubiera semejante despliegue de seguridad. Impresionante: cochazos oficiales por todos lados, policías con pinta de "Hombre de Harreldson" y un montón de cachas de traje que no pueden disimular la profesión y que me miraban al pasar como si intentaran encontrar en mis andares un indicio de peligro (con la pinta de terrorista que debía tener con mi vestido de flores zum-zum, zum-zum y la cara de "si, tengo fiebre y me encuentro fatal" que lucía esta mañana).
Un poco más alejados otro grupo, esta vez armado con cámaras, parecían listos para retransmitir cualquier noticia.
He estado tentada de quedarme un rato curioseando, a ver si veía asomarse a algún diputado pero me han intimidado un poco los trajeados con auricular. A ver si se iban a pensar al final que, efectivamente, escondía una recortada en mi bolso-cesto.
Cuando he llegado al médico seguía pensando en cuánto debe costar que sus señorías se pongan a trabajar, o lo que sea, cuánto se gasta sólo en seguridad. Seguro que en un día se gasta mucho más que el sueldo de un médico, ésos que han recortado y que suponen que me tenga que esperar un rato hasta que me atiendan en esta sanidad nuestra, tan poco masificada.

2011/06/10

Bestiossos o grises del siglo XXI

(Escrito el 27 de mayo del 2011 en un AVE de vuelta a casa con los ojos como platos tras ver las imágenes del desalojo de Plaça Catalunya)

Era de esperar que se sacara de las plazas a la gente y no precisamente con buenas palabras. Tenían que encontrar una excusa lo suficientemente justificable para que la plaza no se llenara hasta los topes y aquello no hubiera quien lo gobernara.
Y la excusa “perfecta” llegó de la mano de mis paisanos. Qué mejor excusa para el desalojo, qué mejor justificación que la posible celebración de la victoria del Barça mañana. A algún lumbreras se le ocurrió vender que era por higiene, por evitar incidentes, porque los indignados son pacíficos pero que, con lo cafres que son los del fútbol, con un hornillo igual quemaban Canaletes.
El argumento se aguanta con pinzas, a que sí?
Pues no! Se ha aguantado a porrazo limpio, de los mossos, nada de policía “nasioná” castiza, nada de guardias “siviles” , ni “grises” de los sesenta, no, no, que los que estaban tras los escudos tienen nivel C de catalán y por tanto se supone que, al menos la O con un canuto la saben hacer en dos idiomas, ò, ó.
Pues bien, si el argumento era de poco peso, los porrazos no se justifican por falta de educación.
Mucho suponer porque, a parte de bestias, y cazurros (me gustaría saber cómo es en catalán normativo para soltarlo pero bueno, en castellano suena más propio), hay que ser cenutrio para no caer en la cuenta que en mundo existen teléfonos móviles e internet e incluso ambas cosas a la vez y que sus acciones salvajes iban a verse en todo el mundo. Se puede ser bestia, se puede ser tonto, pero que los que tienen el poder, los que llevan armas sean bestias y tontos...Esto no decían que sólo pasaba en países del tercer mundo? Pues...o somos bastante más tercermundistas de lo que nos creemos o la peña es igual por todas partes, con Ipod en el bolsillo o sin él.
Se me ha puesto la piel de gallina al ver como golpeaban a personas con las manos levantadas, que no se movían.
Seguro que los bestiossos, antes conocidos como mossos, son del Barça y se estaban cagando en todo porque quieren ver el partido mañana. Seguro que, además, pensaron que Pepe era un cafre con sus patadas y Mou les cae fatal y adoran a Pep. Pues bien señores, digo bestiossos, se lo explicaré en términos que creo que hasta igual entienden, porque los estándar les van grandes.
Si en un partido un jugador, que está haciendo su trabajo, pega patadones sin motivo al pobre Iniesta (más pacífico no se me ha ocurrido ningún otro) es un cafre, usted, señor bestiosso, si haciendo su trabajo le pega porrazos a un tío en silla de ruedas, usted, señor bestiosso, es un cafre, tanto como el de cualquier república bananera, régimen dictatorial, o ultra de cualquier equipo (a esos a los que darán porrazos mañana también, supongo no?).
Estoy indignada, como los indignados. Estoy triste, me siento golpeada, magullada, dolorida. Me siento decepcionada. Pensé que nuestros mossos eran diferentes y no, resulta que son bestiossos.
Seré una ingenua, quizás sí, pero deseaba que esos mossos se sacaran los cascos y los escudos, se sentaran en el suelo y se unieran a la protesta.
Eso sí habría sido un bueno golpe y no precisamente a los pobres chavales, sino a los que se merecen un capón, a esos políticos que se ríen de la gente con excusas baratas para desalojarlos.
Me gustaría estar en la plaza en esa convocatoria que se ha hecho.
Gracias a los bestiossos mañana seremos portada de los periódicos de medio mundo.
Espero que la sangre de los pacíficos, de los ciudadanos de bien sirva para teñir esa imagen de seny y talante postizos y que alguien haga algo.

Al día siguiente de escribir este post, tras la victoria del Barça me pasé por Canaletes y en Plaça Catalunya había un cordón de bestiossos con la cara tapada. Pararon delante mío a un chico con pinta progre y le hicieron mostrar lo que llevaba en una riñonera de bastantes malos modos. Me acerqué al mismo agente con mi bolso que era el doble de grande y le pregunté en catalán y con cara de buena nena si creía que podría llegar al metro. No sólo me respondió educadamente sino que me dijo que por supuesto y ni se miró mi bolso. Con ello confirmó que yo podría haber llevado una litrona en el bolso y ni se habría enterado y que, por tanto se merecía claramente el apelativo de bestiossos cenutrio clasista que se guía por las apariencias.

2011/05/17

Pongamos que hablo de Madrid

Sin que suene a traición a “mi” Barcelona, hoy me apetece dedicarle un post a Madrid.

Hay cosas que sólo pasan en Madrid: desde una acampada de bomberos en pleno Paseo del Prado a un tapeo a cualquier hora y a cualquier día.

Hay paseos de domingo que no son lo mismo sin pasar por la locura de Sol, sin oler las rosas del Retiro y acabar tomando un vino en cualquier terraza, de ésos, que acaban transformados de un aperitivo en una sobremesa.

Hay días que no son lo mismo sin los excesivos coches, el ruido en la calle y las tiendas entrelazadas entre las putas de Montera.

Hay atardeceres a 160 pulsaciones por el parque en que todos los problemas se olvidan.

Hay paseos por Chueca, perdiendo los pasos entre los comercios más peculiares y los bares más cañís que no son irrepetibles.

Hay pastelillos marroquíes y flores en Lavapies capaces de alegrarle el día a cualquiera.

Hay tortillas en Malasaña, quesos en Chueca, rosas en Salamanca, arte en Las Letras.

Hay veces en que sustituir un café de media tarde por unas cuantas copas de vino no tiene precio.

Por todo ello, pongamos que hoy hablo de Madrid.

2011/05/12

Rosa, rosa, rosam, ...

Me encantan las flores, sobretodo las que desprenden una fuerte fragancia, especialmente las rosas. Mi perdición por las flores viene desde la infancia, cuando me dedicaba a correr por la rosaleda hundiendo la nariz en toda cuanta rosa había sin parar a pensar que pudiera haber algún insecto dentro, y ha seguido hasta ahora, que más o menos hago lo mismo pero con más disimulo y sin que mi madre me persiga para que tenga cuidado.
En esta época del año, en que los rosales están repletos de rosas, las rosaledas de los parques están impresionantes. Se puede notar el perfume de las flores incluso a cierta distancia. El otro día iba corriendo por el Retiro y al girarse algo de viento me llegó con fuerza el delicioso perfume desde la rosaleda. No pude contenerme a su embrujo me perdí entre los parterres donde se lucían orgullosas las rosas.
Me fascinó especialmente el perfume de unas llamadas Rendez Vous, una variedad híbrida de té “creación” de un vivero inglés llamado Lucas. Me costó despegarme de aquella inmensa y a la vez delicada flor que e seducía con su olor.

Me quedé tan cautivada por el esplendor de la rosaleda que me dediqué a buscar información sobre las rosas, los rosales, el cuidado, las variantes, etc, etc. Resultó ser todo un mundo.

Sin pretender dedicarme a mis rosas –me parecería una actividad muy de la campiña inglesa victoriana- el otro día me compré un rosal que, en pocos días ha empezado a florecer y me esta regalando unas rosas preciosas, aunque poco olorosas.

Por último, para terminar este breve post rosal, sólo quería recomendar una de esas tiendas que son algo más, que ofrecen algo más.

Au nom de la rose

Así pues, sin más que decir, ahí va esa primera declinación:

Rosa, rosa, rosam, rosae, rosae, rosa, rosae, rosae, rosam, rosarum, rosis, rosis.

2011/05/02

Una nueva etapa

Hoy empiezo una nueva etapa.
Hoy toma el relevo mi nuevo portátil.
Este es el primer post de esta nueva etapa y el adiós a mi veterano Toshiba y la bienvenida al “peque” HP.
Sé que a más de uno le puede sonar ridículo que considere un cambio de PC una nueva etapa. Quizás así sea, quizás solamente sea un símbolo, o una chorrada, pero para mi, realmente, decirle adiós a mi entrañable Toshiba del año 1998 (aunque ha estado conmigo desde el 2005 cuando me lo regaló mi hermano), es todo un paso, un cambio, el fin de una etapa en mi vida.
Mi Toshiba, a su vez, en su momento, sustituyó a mi diario en papel, aquél que me regaló mi tía en la comunión, que dejó a un lado a mis papeles en los que escribía mis historias.
En él he escrito lo primero que he publicado en mi vida, con él he empezado mi novela. También de sus teclas salieron los posts de este blog, he navegado por Internet durante horas y he hecho interminables búsquedas en Google.
En él guardé mis primeras fotos digitales, los primeros videos, hasta convertirlo en mi almacén de álbumes digitales.
Descubrí películas yonkis, vi completa Sexo en Nueva York y escuché innumerables retransmisiones de partidos del Barça.
Me ha acompañado en momentos muy decisivos de mi vida, en mi cambio de residencia, de ciudad, de vida, ha escuchado silencioso mis amores y desamores y vibrado, literalmente a ritmo de alguna que otra canción reproducida en Spotify.
Tras incontables desfragmentaciones de disco, de pasarle antivirus periódicamente, de vaciar el contenido en un disco externo de vez en cuando, tras todo ello, aunque todavía funciona, sigue con dificultades el ritmo de los avances tecnológicos que requieren dispositivos más potentes.
Así que, con toda la pena del alma, la semana pasada decidí que era el momento de jubilarlo.
Tras haber consultado en la red, de nuevo en mi Toshiba, distintos posibles sustitutos, había algunos “finalistas”.
Me sentía como si estuviera acabando algo y empezando una nueva etapa de la vida. Fue entonces cuando me di cuenta que, efectivamente, aquel cambio era mucho más para mi que un simple reemplazamiento de una máquina.
Así que el sábado pasado salí con ilusión de casa, me fui en metro hasta una de esas tiendas enormes de electrodomésticos y me paseé por los pasillos donde estaban los portátiles.
Mi nuevo compañero de batallas debía ser todoterreno, ligero, potente, de una buena marca y “mono” (cualquiera diría que estoy hablando de un PC).
Finalmente me decidí, lo compré y me lo llevé para casa.
Hice las presentaciones de rigor, entre el veterano Toshiba y el flamante HP.
Tras instalar los programas, pasar la información a un disco externo, etc, durante todo el fin de semana, en esta tarde lluviosa, ha llegado el momento del relevo generacional, mientras escucho, en la lista de cancines melancólicas, Cadle in the wind.
Será por la música, por la tormenta, por las hormonas revolucionadas o por todo un poco, lo cierto es que tengo un nudo en la garganta y los ojos llorosos.
Siempre seré una sentimental.

2011/05/01

Mamiiiiiiiiii!!!!!!

Me ha parecido especialmente afortunada la coincidencia del Día de la madre y del Día del trabajo.
Y es que si hay un trabajo de 24 horas es precisamente ése, el de madre.
Hace unos años Coca-cola hizo un anuncio buenísimo en el que un chico hablaba de su madre, que me encantaba, de hecho ya lo colgué en este blog hace un tiempo. En él, un joven daba referencias a un directivo sobre su madre y le explicaba todo aquello que ella había hecho por él. Siempre que lo veo consigue emocionarme.
Hoy me he acordado de ese anuncio al pensar en mi madre.
Madres. Son capaces de sacar fuerza de no se sabe de dónde por nosotros, de renunciar a todo, de no dormir para cuidarnos, de hacernos nuestros platos favoritos sólo por vernos sonreír. Saben con una mirada que estamos contentos o tristes, además de ser las únicas personas en el mundo a quienes no se les puede ocultar nada.
Me pregunto en qué momento desarrollan ese sexto sentido para detectar cualquier cosa extraña en sus hijos. Será durante el embarazo, durante la época de lactancia?
Querría tener la suficiente facilidad de palabra para expresar todo lo que siento por mi madre pero, como siempre que el asunto es importante, me quedo sin palabras.
Así que, para evitar repetirme, para evitar hacer un calco de aquel anuncio, para evitar caer en el sensibleo absoluto y acabar llorando (que me conozco), simplemente os pido que penséis cada cual en vuestra madre un segundito y le mandéis un beso, aunque sea mentalmente. No me negareis que se merecen eso y mucho más.
Felicidades mami, te quiero un montón. (Ala, ya me puse a llorar...)

2011/04/20

Tierra, mar , aire

Otra vez de viaje, otra vez escribo. Me cuesta escribir si no es por tierra, mar o aire, o en una estacion, en un aeropuerto.
Los transportes me hacen pensar en hacia donde voy, y no precisamente en el destino concreto del trayecto, sino en algo mas generico, un DESTINO asi, en mayusculas, un hacia donde voy.
A veces, eso si, curiosamente, el trayecto parece enlazado con su significado.
Si en mi ultimo apunte de diario escribia en el mar, rodeada del todo y la nada, rodeada de amor, siguiendo mi destino, mi rumbo escrito, hoy dejo atras una tormenta de rayos y truenos en Madrid,en un tren, a toda velocidad.
Curioso. Cada vez parece que la vida encaja las piezas con mas frecuencia, o cada vez veo mas senales, quien sabe. Curioso.
Seguire escribiendo, en algun transporte, a papel, en el pc o en el telefono como ahora, a ver que mas encaja.

2011/02/04

Mi vida en un Android

Cuando mi adorado Motorolilla decidió dejar de funcionar hace unos meses y me vi en la necesidad de encontrar otro móvil, la tarea resultó ser más dura de lo que me pudiera imaginar por mi tozudez, aunque yo prefiero llamarlo fidelidad, de seguir con la misma compañía de telefonía y con la misma marca de móvil, más algunos pequeños requisitos que hacían que fuera imposible que encontrara ningún teléfono: que la pantalla no fuera táctil, con tapa, o con las teclas no a la vista, resistente y, a ser posible sin internet.
Tras más de una cara de pasme de alguna que otra dependienta, me decidí por buscar entre los nuevos modelos de “mi marca”. Y por fin conseguí teléfono, aunque con internet y la pantalla táctil, y eso sí, extremadamente resistente.
Me resistí a empezar a utilizar internet en el móvil, las aplicaciones y demás pero lo cierto es que en muy poco tiempo se ha vuelto imprescindible para mi.
En cierta manera me desconcierta que mi teléfono me tenga localizada en todo momento y que una aplicación señale mi posición en un mapa en todo momento, aunque va de maravilla cuando me pierdo.
También me hace sentir algo controlada que sepa cuantos pasos doy al día o cuando me ha de venir la regla (da miedo porque acierta!).
Me dice el tiempo que hace, el que hará, me resuelve las dudas en una exposición cuando no se dónde está por ejemplo, Mindanao, etc, etc.
Podría seguir cantando las excelencias de mi smartphone (que así se llama a estos telefonillos listillos) pero lo cierto es, que aunque seamos inseparables, me aterra estar perdiendo el control, porque, quién controla a quién?
Me dice dónde estoy, dónde ir, cómo ir, cuánto camino y cuando he de meter tampax en el bolso. En qué momento el usuario pasa a ser un cautivo?
A veces me gusta salir de casa “inmovilizada”, como señal de rebeldía, de libertad. Pero últimamente me cuesta más porque cómo voy a saber cuántos pasos doy si no llevo el teléfono encima? Cómo encontrarme si me pierdo?
Quizás la pregunta sería, para que narices quiero saber cuántos pasos doy?
Pero eso era antes, antes de que pudiera contarlos...Miedo me da que en unos años sea el teléfono el que busque propietario y no a la inversa. Confío que mi Motorolilla de nueva generación sea entonces igual de fiel y no busque a otra usuaria.

2011/01/30

Cinco años de blog

Hoy hace cinco años que empecé este blog gracias al que entonces era un amigo reciente y hoy un gran amigo.
Hoy hace cinco años que publiqué algo, aunque fuera en Internet.
Cinco años desde ese paso a “dejarse ver” a “dejarse leer”.
Desde entonces la vida ha dado mil vueltas, o quizás dos mil y cada una de esas vivencias han marcado este blog, ya sea en reflexiones, opiniones, alguna canción, algún vídeo, alguna foto o historias de ficción.
Ni vivo en la misma ciudad, ni trabajo en el mismo sitio, ni tengo las mismas aficiones.
He ganado amigos estupendos y el tiempo , la distancia o la vida me alejó de otros.
Conocí a personas que me hicieron reír, soñar, volar, amar, llorar y, definitivamente, sentir.
Pisé tres continentes y unos cuantos países. Me dieron unas cuantas lecciones de humanidad personas de otras tantas culturas y me dejé seducir por cocinas de otros lugares.
Fui a incontables bodas, a fiestas. Pasaron navidades, cumpleaños, Sant Jordis, Diades, vacaciones, San Valentines, congresos, partidos de fútbol, acontecimientos varios. Vi películas, obras, ballets, conciertos, exposiciones...
Todo ello ha contribuido para hacer crecer este blog, que ha pasado por distintas épocas, más literarias, más de ficción, más íntimas, más o menos prolíficas.
Por todo ello, hoy felicito a este blog por haberme dado tanto, por haberme hecho pensar, por haberme dejado gritarle al mundo o surrurarle, según el caso.
Felicidades de “La Gata”.
Nota: me encantaría que, aquellos que os paséis por aquí, dejarais vuestro comentario a modo de felicitación.