2006/07/28

Reflexión a la hora de la siesta en una oficina desierta bajo el efecto de dos vacunas.

Qué fácil podría ser todo. Si quiero A digo A, si quiero B, pido B. Si entendí mal, rectifco, si expliqué mal, aclaro. Si lo que me apetece hacer es C, hago C, y si no quiero hacer D, pues no lo hago. Por qué aguantar a quien no te cae bien o aquien te aburre?
Sin dar vueltas, sin pensar tanto, así y punto. No hay que complicarse. Y las consecuencias, asumirlas. Lo importante es no dejar de hacer por miedo o por lo que dirán, no callar lo que se debe decir.
Qué hay peor que arrepentirse de lo no hecho, lo no dicho? Del quería pero...del tenía que pero...
Y nada de darle vueltas a las cosas, todo directo,un, dos, que se evitan malentendidos.

No debería escribir en estas condiciones, al menos no en público...

La gata trasnocha

La gata trasnocha. La gata se ahueca el pelo, se acicala para pasear por las calles bajo la luna. Se pasea, come algo. Se vuelve a pasear, se sienta a tomar el fresco. La gata se toma una copa con unos amigos y se ríe. Y después de sus aventuras nocturnas, vuelve a casa, desinhibida.
La gata se prepara para ir a dormir. Se acicala, ronronea y se estira, miiiaaauuu, ahora para adelante, ahora para atrás. Ha dejado la tensión abandonada en la calle y se siente relajada. Busca un sitio fresco, el más fresco de la casa, para dormir. Luego mira el cielo estrellado y se enrosca para intentar conciliar el sueño. Pero antes, pone orden a su cabecita algo mareada por una única copa tras una cena ligera. La vergüenza, la timidez y los nervios también se han quedado fuera, en la calle, haciendo compañía a la tensión.
Se despereza y ronronea de nuevo, con el único deseo que mañana su cabeza no sufra las consecuencias de su trasnoche.

2006/07/25

Historias a la carta 1: De gatos y mares

Dió una vuelta en la cama y luego otra. El calor de aquel agosto era el peor que recordaba. Siempre había quien decía haber vivido uno más caluroso, pero Ainoa no recordaba ninguno así desde que su vida estaba a orillas del Mediterráneo. En su infancia, en las playas de su Laredo natal, era distinto: las tardes se cubrían de nubarrones, las noches eran frescas, y el agua del mar fría. Pero de eso hacía mucho tiempo, más de una década.
Desde que vivía en Barcelona las siestas en agosto eran casi imposibles sin sudar, más aún cuando los pensamientos daban vueltas en su cabeza mientras ella se giraba, una y otra vez, entre las sábanas.
En momentos como ese, prefería levantarse, ponerse encima lo más fresco que encontrara y pasear hasta el puerto sobre sus sandalias de plástico. Era un recorrido tranquilo, de poco más de media hora. Solía pasear hasta un espigón y sentarse en unos bancos de piedra a contemplar aquel mar, tan manso para ella, tan distinto de “su mar” , aquél plomizo que, a veces, tanto añoraba. Mientras escuchaba a las gaviotas mezcladas con las voces de la gente que deambulaba por el paseo, se sentía sola y triste. Los treinta le habían caído como una losa, culminando un año poco afortunado, de decepciones, pérdidas y excesos. Mientras repasaba todo aquello que le hacía tan difícil conciliar el sueño un domingo por la tarde, notó algo que rozaba su pierna. Tras el sobresalto, vió a un gato rallado y rollizo que remoloneaba a sus pies. Era uno de tantos gatos callejeros de la zona, de ésos que se buscan la vida como pueden, que comen lo que sea y que se escapan dando saltos de los indeseables que disfrutan quemándoles la cola. Aquél debía saber muy bien cómo sobrevivir dado su cuerpo rechoncho y sus mofletes abultados. Acarició el entrecejo al minino y siguió mirando al horizonte. Pero el gato, no contento con las cuatro carícias que Ainoa le había regalado, se subió al banco de un brico en busca de algún mimo más y algo que comer.
Ainoa no pudo hacer otra cosa que sonreír y acariciarlo de nuevo.
Le recordó a aquél otro, a “Stalin” el gato atigrado de Yulen, el dueño del bar que había en la esquina de su casa en Laredo. Stalin era mofletudo, rechoncho y de largos bigotes. Habían crecido juntos y seguía a Ainoa incluso hasta casa, para el disgusto de su madre.
Fue el confidente de sus más íntimos secretos, el confesor de sus diabluras y el paño de sus lágrimas. No respondía a llamadas y sólo cuando le apetecía se escabullía del bar y seguía a Ainoa. En una ocasión cuando ella tenía catorce años recién cumplidos y el chico de la clase que le gustaba la llamó palillo, la siguió hasta el espigón donde, juntos, contemplaron la puesta de sol. Pasaron horas compartiendo la tragedia. Sólo a la hora de cenar Stalin volvió al bar para que Isa le diera algo de pescado y las sobras de la jornada.
Siguió acariciando al gato callejero mientras pensaba en aquella puesta de sol en Stalin y en los días en Laredo, tan distintos.
A su espalda se oyó un silvido y un -“Bitxu” ven aquí, golfo!, ven con mami-
Y “Bitxu” bajó de un brinco del banco y fue al trote hacia una anciana que sostenía un platiilo de plástico lleno de sobras. A sus pies, otros gatos comían de sendos platillos roídos.
Ainoa se sintió de nuevo sola, de nuevo abandonada por unas sobras, de nuevo triste. Se preguntó si tal vez ella era como aquellos gatos, una superviviente o como la anciana, una alma solitaria que sólo disfrutaba de la compañía de un puñado de felinos. Entre tanto, se hizo de noche y fue hora de volver a casa. Caminó como sonámbula, ensimismada en su situación, en su recién estrenada soltería, en las noches locas de los últimos meses, en la última convención que había organizado. Tal vez fuera el momento de volver a su hogar, a su mar irascible y a las brumas matinales. O tal vez debiera recoger a un gato y cuidarlo, quererlo y acariciarle el entrecejo mientras , juntos, contemplaran la puesta de sol.

(*Esta es la historia en base a las peticiones de Bohemia, Edharris y Trasgu Astur. Hackman, Bruji, las vuestras quedan pendientes ya que me era imposible cuadrarlas con las demás. Os debo un castrati y un muerto respectivamente.)

2006/07/24

Sísifo y las zanjas perversamente keynesianas

Será porque soy de las idiotas que crren en lo qure hacen, de las ingénuas que crren aún en el espíritu de equipo o porque hasta no hace demasiado me tomaba el trabajo con ilusión, lo cierto es que a día de hoy, me siento decepcionada. No es que ahora me entere que las “grandes” compañías lo son precisamente por dejarse el corazón en el power point de bienvenida, no es eso, eso he sabido siempre, pero ahora, tras haber dado lo mejor, tras haberme ilusionado con cada proyecto, aunque me supusiera perder horas de sueño y estrés, al menos, creía en que mi trabajo tenía un objetivo, aunque fuera maquiavélico.
Pero ahora que veo que era como Sísifo, que he sido parte más de un extraño juego keynesiano de hacer zanjas para luego llenarlas con tierra, es en este preciso momento que me planteo si realmente quiero o no ser un peón más en un juego entre niños malcriados, si quiero hacer más zanjas que luego nadie utilizará, si quiero ser un peón y comer a otros peones. Y me da igual si soy un peón, una torre o un álfil, en el fondo, soy una ficha más, aunque las jugadas sean más o menos complejas, soy una ficha más paseando por un tablero. Y si el jugador decide sacrificar precisamente esa ficha, mi ficha? Y si me deja aparcada en la esquina del tablero?
Y mientras, la estupidez humana que llevo dentro, hace que en vez de estar “disfrutando” de la jornada intensiva, esté tecleando esto antes de volver a solucionar marrones antes de las vacaciones.
Eso sí, en cuanto salga, iré a dar un paseo largo entre turistas y obras, bajo el calor de una ciudad pegajosa a ver si recupero la sonrisa, esa que me borran cada mañana cuando entro por la puerta Recursos humanos estarían orgullosos de mí, que intento renacer cada día: “se valorará la capacidad de superar la frustración”, dicen.

2006/07/17

Historia a la carta

Por mucho que intento escribir no puedo. Las ideas se niegan a transformarse en palabras. Me es imposible juntar tres frases decentes o retener las ideas el tiempo suficiente para darles cuerpo en el papel. Tampoco me apetece teclear. Y aunque sé que es cuestión de disciplina, no hay manera. Sólo a estas horas noctámbulas en que hasta cenicienta ha llegado a casa ,consigo poner tres cosas en el diario y con suerte algunas líneas en un post.
Pero hoy me da pereza ponerme a reflexionar, y eso que este fin de semana ha dado para mucho.
Así que haré caso a un amigo y pediré ayuda a quien lea este post para escribir una historia.
Quién ha de ser el protagonista?
Dónde ha de ocurrir?
Un principio?
Un final?
Qué tipo de historia?
Ahora sólo falta que quien pase por aquí quiera jugar. Y cómo? Contestando a tres de las cinco preguntas.

El monasterio de los gatos saltarines


En uno de esos arranques de estrés de “ya no puedo más” solté algo así que me iría a un monasterio en lo alto de una montaña, un lugar en el que nadie me fuera a encontrar. Y como si el destino hubiera tomado nota, me ha ido llevando hacia allí.
Me explico. Este era uno de esos años en que no sabía a dónde ir a desintoxicarme de la rutina en eso que llaman vacaciones. Tras mucho mirar, finalmente el destino ha sido Myanmar. Y sí soy una ignorante qué pasa, porque no me había enterado que Birmania había cambiado de nombre y ahora se llama Myanmar y me tuve que poner a buscar dónde estaba exactamente en el mapa.
Sea como sea, ahora que he navegado por la red y buscado por ahí y comprado la guía, ahora sé que allí hay un monasterio en lo alto de una montaña en el que los monjes se entretienen enseñando a saltar a sus gatos. Estoy por ponerlo como autofirma en el asistente del correo electrónico. Sería algo así: Estaré fuera de la oficina hasta el día X para tal tema contacten con Z y para tal otro con W. Para otros temas pueden contactar conmigo vía paloma mensajera en el monasterio de los gatos saltarines del monte Popa en Myanmar.
Y debajo adjuntaría una foto del sitio.

A todos

* Este fin de semana el amor ha estado presente en la mayoría de conversaciones. He llegado a la conclusión que se va justo de amor. Esta canción de Depeche Mode fue en un tiempo muy especial y define muy bien lo que creo que "ha de ser". Se la dedico a todos los que lo tienen para que lo conserven, a los que lo buscan para que lo encuentren y a los que lo tuvieron porque lo tuvieron y porque, algún día , se vuelva a cruzar en sus vidas.

I want somebody to share
Share the rest of my life
Share my innermost thoughts
Know my intimate details
Someone wholl stand by my side
And give me support
And in return
Shell get my support
She will listen to me
When I want to speak
About the world we live in
And life in general
Though my views may be wrong
They may even be perverted
Shell hear me out
And wont easily be converted
To my way of thinking
In fact shell often disagree
But at the end of it all
She will understand me
Aaaahhhhh....
I want somebody who cares
For me passionately
With every thought and
With every breath
Someone wholl help me see things
In a different light
All the things I detest
I will almost like
I dont want to be tied
To anyones strings
Im carefully trying to steer clear of
Those things
But when Im asleep
I want somebody
Who will put their arms around me
And kiss me tenderly
Though things like this
Make me sick
In a case like thisIll get away with it
Aaaahhhhh....

2006/07/12

Carpaccio de reproches aderezado con crudités de insomnio

Mientras Chris de Burgh se lamenta por las notas de Lady in red y se oye la sirena de un ambulancia a lo lejos, intento escribir sin éxito todo aquello que quería decir. Pero será por el calor enganchoso de esa noche de julio que parece agosto o por el cansancio, que las palabras no parecen dispuestas a dejarse escribir.
Y no sé si de nuevo el calor será la causa o tal vez las malas vibraciones pero el hecho es que hoy ha sido el día de los desencuentros y malentendidos, de los reproches, tan feos, del “tú dijiste”, de las quejas y los recelos. Las palabras, las supuestas amigas, el vehículo de la comunicación han sido las culpables. Ya fuera por escrito o por teléfono, porque llegaran de terceros, porque hubiera intención, mala intención, se entiende, por alguna de las partes o porque todos somos libres de interpretar, lo cierto es que ha sido un día cargado de “quiero decir” y “querías decir” de “porque yo” , “porque tú”, “mientras que ellos”....
Pero no sólo las palabras, también los hechos son mal interpretados. Lo que para uno es una broma, para el otro una ofensa, lo que para uno un sacrificio, para el otro una obligación y así sigue y sigue. Todo depende del punto de vista. Lo más divertido, bueno, tal vez divertido no es la palabra pero no estoy suficientemente despierta para buscar otra, es que el prisma cambia cuando se es el receptor o el que da, el que charrasquea o el que se encuentra allí sin más como diana. Y lo más divertido (de nuevo no es la palabra, vale) es que todos nos olvidamos de la simetría de las palabras, de los hechos. Por qué será que valoramos más nuestro trabajo que el de los demás, nuestros esfuerzo parecen titánicos y los de los otros son nimiedades? Vendría a ser como decir que se ha de tomar la vida como si se tratara de un palíndromo, de simétrica ortografía y tan distinto significados según el sentido de la lectura. En la escuela siempre nos decían lo de no hacer a los demás aquello que no queremos que nos hagan y que lo nuestro acaba donde empieza lo de otro. Pero dónde queda el quit pro quo cuando a quien le toca ceder es a uno? Dónde acaba la ambición y empieza la generosidad? Dónde se esconde ese “lo siento” cuando no lo encontramos, justo cuando más lo necesitamos? Porque tanto lo que se cede, lo que se da o nuestros “lo sientos” valen más que los de los otros,no?
Mientras, en medio de esa batalla de reproches, somos felices? Cómo se puede disfrutar de lo que se tiene, de lo que te dan, de lo que te dicen si se está sufriendo por lo que no se tiene, lo que no se ha recibido o lo que no se ha dicho? Como dicen en un anuncio, “no es lo que tengo, es lo que soy”. Y de nuevo aparece el valor. Ese bien en peligro de extinción, ése que encuentra el “lo siento”, el que reconoce los errores, el que afronta en vez de estar a la defensiva, el que se ríe de las inseguridades, el que aprecia lo recibido, el que asume lo que uno es y cómo es. Se puede ser feliz sin valor para aceptarse, para disfrutar, para tener la suficiente confianza en uno mismo como para “ser”?
En días como hoy, en que es más fácil dejar que el malentendido crezca, en que la respuesta por callada ha sido la tónica, en que sólo se ve el error ajeno y la crispación quema el ambiente, me entristece ver que el ser valiente no está de moda y que no hay ninguna ONG que lo proteja. No se lleva eso de dar la cara, eso de argumentar así, frente a frente. Tampoco es lo más lo de ir con la cabeza bien alta, sin importar ni qué envoltorio llevamos ni qué piensan los demás de nosotros.
Hoy ha sido un día minado de gente insegura, de frustraciones, de críticas, de reproches, de puñaladas de los infantiles “y tú mas” y este post noctámbulo es uno de esos delírium de resultas del cansancio sin sueño. Espero que si algún valiente se lo lee no me lo tenga en cuenta y sepa perdonar, “hoy por ti, mañana por mí” sin pasarme factura por ello en un futuro.

2006/06/28

Una dama a escena

Ayer, de nuevo, la dama nos deleitó con su presencia. A escena, bien cerca de un público sorprendido, conmovido, se enfundó en la piel de Maggie, mi gata favorita. Y ese público, esos pocos privilegiados que disfrutamos de unos monólogos a pie de tabla, a pelo, vimos aparecer la frustración y el dolor contenido pero creciente de ese personaje que en el 58 interpretó Lyz. No sé si fue por la dureza del texto de Mr Williams, por el hecho que fuera “La gata”, porque la dama lo interpretó fantásticamente o por todo un poco, pero a mí me hizo sentir.
No me he podido resistir a comentar esa clase abierta, lo siento, porque si se representa un fragmento del texto que da nombre a este blog, se ha de comentar, no?
Enhorabuena, de verdad.

2006/06/20

Teorías idiotas y risas necesarias

Por qué en una cena se empieza a discutir sobre la forma de limpiarse tras defecar? Realmente no lo sé. Por qué algo tan asquesoso, sí asqueroso, acaba siendo el tema central de una cena? Sería el vino que estaba adulterado? El pan estaba untado con tomates manipulados genéticamente y nos produjo un efecto psicotrópico? Demasiadas horas de trabajo habían hecho que nuestros cerebros se volvieran locos? Pues no lo sé. De hecho no lo sé y me da igual. Simplemente me reí, nos reimos y nos olvidamos de todo. Y ahora cada vez que voy al servicio me acuerdo de esa cena y me río. Es bonito acordarse de la gente, de los buenos momentos, aunque sea sentado en la taza del WC.

2006/06/12

Sí, me estoy leyendo un libro de autoayuda, qué pasa

Después de mucho quejarme de mi incapacidad para entender a los hombres, alguien me recomendó un libro, un alguien que era de confianza, con “experiencia”, alguien que de hombres creía que sabía un rato. Seguramente me lo habría comprado pero me lo regalaron por mi santo. El libro en cuestión es “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”. Lo empecé a leer el mismo sábado y la verdad es que respecto a la descripción de las mujeres coincide bastante. Teniendo en cuenta que el autor, Johm Gray es un hombre, entiendo que también debe describir bien al género masculino. Mientras lo leía he confirmado que definitivamente no entiendo a los hombres. También me ha hecho ver algunos (vale, muchos) errores que he cometido al tratarlos, en ámbitos de lo más distintos y, especialmente en las relaciones de pareja. Supongo que esa falta de comprensión por los marcianos debe estar bastante relacionada con el hecho que el colegio no fuera mixto hasta octavo de EGB y que, efectivamente, para mí, al descubrir su existencia a los 14 años, los encontrara verdaderos alienígenas. Me aterra ver que las diferencias por cromosoma y los malos entendidos mutuos pueden ser una causa importante del deterioro de una relación.
Cómo habría agradecido que, en vez de darnos pretecnología nos hubieran dado clases de relaciones humanas. Cómo puede ser que en Ciencias Naturales nos explicaran el comportamiento de las amebas y no dijeran nada, ni de pasada, de las diferencias y relaciones entre hombres y mujeres. Porque mucha genética, mucho guisante amarillo y verde, mucho cromosoma y las implicaciones físicas del mismo pero y lo demás?
En un mundo en el que el instinto cada vez pinta menos, cómo es posible que se dejara a merced de dicho instinto atrofiado una parte tan importante de nuestras vidas, la comunicación entre nosotros?
Sin duda recomiendo este libro para dar luz, no sólo a ellas, que probablemente, se interesarán e igual se lo leen o lo leyeron ya, sino también a ellos, que de buenas a primeras pensarán que es una chorrada. Desde luego vale la pena aunque sólo sea por ver lo que hacemos mal, de verdad, y no sólo con la pareja.
Serán las horas en que escribo esto por lo que deliro bastante y por lo que la expresión es precaria, mil perdones, o será la indignación de quien se siente ignorante, de quien sabe que ha hecho las cosas tan mal como se podía en muchos aspectos por pura ignorancia.
Mil perdones.
Sé que este post me pone en la cola de las Britgets que leen libros de autoayuda, sé que por ello habrá quien esté tentado a reírse o a criticar. Sinceramente, me da igual. A mí me está sirviendo para entender y a aprender mucho más de lo que me habría esperado.

2006/06/06

Post zen

De un tiempo a esta parte valoro más las pequeñas cosas. A veces me encuentro observando como planea un pájaro sobre un cielo de verano o contemplando el romper de las olas como si fueran el mayor espectáculo. En ese momento, para mí lo son. Por unos minutos o unos segundos las imágenes, como si fueran una película, fotograma a fotograma, pasan lentamente ante mis ojos. Y esa belleza de cosas simples me estremece, me relaja y me hace sonreír. Desde que disfruto de esas pequeñas cosas, de esos shows gratuitos que ofrece el día a día, recurro a ellos en momentos de crispación. Cierro los ojos y veo las olas y oigo el mar y a las gaviotas. Será por eso que ahora, mientras escribo, sonrío, aunque sé que voy a comer fatal, aunque sé que saldré más tarde de lo que debiera. Todo eso no importa. Porque hace un día precioso y puedo disfrutar de la brisa que mece las hojas del plátano que hay frente a mi ventana

2006/05/31

Me gusta, no me gusta

Sé que es una tontería. Sé que quien lea esto probablemente ya lo sepa. Sé que no sigo ningún criterio original. Se aceptan propuestas para posibles futuros posts. Y a vosotros, ¿qué os gusta y qué no?

Me gusta contemplar el mar. No me gusta ver las injusticias que se producen en el mundo en el formato espectáculo que se les da ahora.
Me gusta oir palabras tiernas al oído mientras me abrazan. No me gusta escuchar música mientras trabajo.
Me gusta oler las rosas en primavera. No me gusta el olor a fritanga de muchos bares.
Me gusta cenar en un buen restaurante, preferiblemente de base mediterránea. No me gusta tener que comer deprisa cualquier cosa.
Me gusta beber vino con una buena cena. No me gusta la cerveza.
Me gustan los abrazos. No me gusta que me toquen “gratuitamente”.
Me gusta notar la brisa marina en la cara. No me gustan las gotas de lluvia en mis gafas.
Me gustaría pilotar una avioneta. No me gustaría hacer puenting.
Me gusta estar leyendo en una butaca frente a la ventana, con el sol reflejado en el libro. No me gusta estar trabajando, en una oficina bajo un florescente, frente a una pantalla por muy plana que sea.
Me gusta ser sensible, con todas sus consecuencias. No me gusta ser indecisa.

2006/05/29

Fffffffffffffffffffff!!!!!!!!!!!!!

La gata hoy sacaría las garras y se liaría a zarpazos con el mundo. Porque a un felino le has de dejar que vaya haciendo, que duerma, que ronronee, que coma y que juegue cuando quiera. Pero cuando se le molesta más de lo que su paciencia puede soportar, sus uñas retráctiles salen a la luz, sus patas la impulsan veloz y sus ojos, antes de pulilas redondas, pasan a ser sólo una fina linia vertical negra en medio de unos ojos verdes y fieros.
En casos extremos, erizará el pelo, soplará y enseñará los dientes.
Pues hoy es un día de esos, de garras, de pelo erizado, de ojos bien abiertos, dientes fuera y soplidos.

2006/05/17

Champions

Hoy se para el mundo. A partir de las 20:45 no hay nada. Hoy sólo hay un tema, "el tema". Sólo se habla de dónde irás a ver el partido, de a qué hora se saldrá del trabajo para poder verlo tranquilamentedel cómo se celebrará, de quién marcará el primer gol, de ir a Canaletes,...
Y si pierden? Nooooo! Eso no se dice ni en broma. A día de hoy entiendo a las argentinas que dicen que cuando hay mundial son viudas durante un mes.
Y por más que oigo a los "machotes" de mi alrededor hablando de la famosa finas de la Champions, por más que yo tambien salté y fui feliz con 15 años cuando ganaron la anterior, la única, no los entiendo. Me da la impresión que eso, lo de ir al aeropuerto, lo de pedise fiesta para ver el partido, lo de llorar en Canaletes, eso se ha de hacer con no más de 20 años.
No sé si prefiero que ganen o pierdan.

2006/05/15

Flor y mariposa

Era una de esas mañanas de domingo soleado, de primavera casi estival y de pocas ganas de hacer nada. En su mano, una taza de té aromático humeaba mientras sus ojos se perdían a través de la ventana. Hacía aire. Se movían las hojas de los árboles y las gaviotas aprovechaban las ráfagas para planear sobre la iglesia y los turistas. En el balcón, las plantas habían florecido y mostraban sus colores brillantes sin ninguna modestia, orgullosas de los pétalos rosas, anaranjados y amarillos que se mecían al compás del viento.
Una mariposa se posó sobre una de las flores. Sus alas naranjas veteadas de marrón se confundían con la corola de la flor. Parecía aferrarse a aquella flor perfecta con todas sus fuerzas. Sus delicadas alas se batían en un intento desesperado por no dejar escapar aquella flor perfecta. Revoloteaba, se dejaba ir, volvía a revolotear y se aferraba con todas sus fuerzas. Pero el viento no cesaba. Finalmente, se dejó ir y desapareció de su vista. La flor perfecta volvía a estar allí, orgullosa, a la espera que alguna mariposa se posara en ella. La mariposa debía estar en medio de la corriente, sin rumbo, a la espera de poder aferrarse a una flor o a una rama que, seguro, no serían como aquélla de pétalos naranjas.
Y una lágrima brotó de sus ojos hinchados aún por el sueño. Una única lágrima por la flor o por la mariposa, o por el viento, o por ser domingo.

2006/05/10

Sin inspiración

He empezado a escribir algo pero no he podido seguir, o mejor dicho, no me ha salido nada especial, pero llevo tanos días sin decir palabra que temo perder a los pocos que se pasan por este blog de vez en cuando. Y me gustaría regalaros algo alegre, algo que os hiciera olvidar el estrés, algo divertido, pero no se me ocurre nada.
Así que he pensado que mejor sólo os saludo HOLA! para que, al menos sigais pasando por aquí de vez en cuando.
Y sigo pensando qué decir y no hay manera, creo que estoy saturada así que mejor será que cuelgue este post, cierre el pc y me vaya a casa (sí, soy la misma que puso que no se quedaría mil horas en el trabajo).
Lo que daría por ir a salsear hoy...

2006/05/03

Hace mucho que no sé de...

A veces pasa, que sin saber por qué te acuerdas de alguien que hace mucho que no ves y lo comentas con otro y dices aquello de "hace mucho que no sé nada de...". Y a los pocos días, zas! te lo encuentras por la calle y dices aquello tambien de "hombre, justamente comentaba el otro día con ...que hacía mucho que...". Y otras veces, de golpe alguien comenta algo de aquella persona. Eso me pasa con frecuencia. Pero lo que no me había pasado nunca es lo que hoy sí ha sucedido. El viernes se repitió la situación inicial, la del "hace mucho que..." y hoy me han hablado de ese alguien pero, lo que me han dicho no es que ha cambiado de trabajo, o de piso, o que tiene pareja nueva, me han dicho que ha muerto. Y me he quedado helada porque la vida, de nuevo, se ha ensañado con quien no debía y, la muerte, de nuevo, deja a alguien destrozado.
Sin casi conocer a esa persona, hasta a los más alejados se nos remueve el estómago. Es así de simple: Te levantas, vas a trabajar y no vuelves.
Y como siempre que pasan cosas así, uno se plantea la vida, la propia, y ve que la está perdiendo a cada minuto que está de más en el trabajo, a cada minuto que da vueltas la cabeza a algo que no tiene sentido y a cada segundo que no se siente bien con lo que se está haciendo.
Entonces uno se propone que va a dejar de salir tarde del trabajo, que va aquedar más con quién realmente quiere ver y que va a disfrutar a cada mnuto de las cosas porque la vida, ésa, sí se va cuando quiere, ésa sí hace lo que quiere y ésa sí abandona en manos de su compañera de la guadaña a quien le apetece.

2006/04/25

Previo a “Tiburones, peces globo y Nemos/as”

Quería escribir algo bonito, algo alegre, algo que animara pero estoy demasiado cansada para pensar, demasiado cansada para estar positiva y más aún para comunicar alegría.
También quería escribir un post profundo que analizara las diferencias entre tiburones, peces globo y Nemos/as pero también estoy demasiado cansada para eso.
Así que sólo me queda intentar definir los conceptos básicos y los puntos de partida:
Partida:
Comportamiento relacional,cómo somos y cómo nos comportamos (los que estuvisteis en la cena el sábado sabeis de qué va esto, a vosotros os lo dedico)

Conceptos:
Tiburón: 1. Pez selacio marino, del suborden de los Escuálidos, de cuerpo fusiforme y hendiduras branquiales laterales. La boca está situada en la parte inferior de la cabeza, arqueada en forma de media luna y provista de varias filas de dientes cortantes. Su tamaño varía entre cinco y nueve metros y se caracteriza por su voracidad. 2. Persona que adquiere de forma solapada un número suficientemente importante de acciones en un banco o sociedad mercantil para lograr cierto control sobre ellos.
Pez globo: Su nombre científico es Arothron meleagris, perteneciendo al mismo tiempo a la familia de los
tetraodóntidos ya que poseen cuatro dientes, dos arriba y dos abajo. Esa criatura marina, conocida por su mal carácter, tomo aire o agua y se hincha cuando se siente atacada o asustada, multiplicando varias veces su tamaño hasta hacer imposible por su tamaño que el atacante pueda tragarlo. Si de todos modos esto sucede, su carne resulta mortal, ya que genera un veneno conocido como tetrodotoxina o tetrogodina
Nemos/as o pez payaso: Habitante de los arrecifes de coral del Indopacífico, el pez payaso constituye uno de los ejemplos más sorprendentes de simbiosis, en este caso con un teórico depredador como la anémona. Las anémonas están dotadas de un gran número de tentáculos venenosos con los que paralizan y atrapan a sus presas, los cuales, para no dañarse los unos a los otros, segregan una película química que inhíbe el mecanismo urticante. Los peces payaso recubren su cuerpo con esta sustancia, que obtienen frotándose con la base de la anémona, y de esta forma se inmunizan contra el veneno.De este modo, los peces payaso pueden albergarse entre las colonias de anémonas y protegerse de sus depredadores, y a cambio consumen los residuos perjudiciales de éstas.
Su increíble comportamiento, en simbiosis con las grandes actinias tropicales, les hace únicos dentro de la fauna marina y unos pobladores de excepción si somos los afortunados cuidadores de estas increíbles joyas del arrecife de coral. Los peces payaso son aconsejables como compañeros de otros peces marinos. Sus hábitos pacíficos los hacen indicados para convivir con especies delicadas, de costumbres retraídas o tímidas.Los ejemplares dominantes eligen la zona con la anémona más grande y la periferia limítrofe a ésta como territorio propio, donde no permiten la entrada de ningún congénere de la misma especie. Los peces de un tamaño medio ocupan los espacios intermedios, en zonas donde pueden vivir otras actinias más pequeñas. Los espacios residuales de la decoración son ocupados por los peces más jóvenes o menos vigorosos. Incluso en estas zonas son molestados de forma habitual por los animales más grandes que siempre están explorando nuevas zonas del acuario.

2006/04/18

Entre persas, cubistas y Diane Arbus

Fiesta + ciudad + todo cerrado = museo. Qué fantástico es tener un día libre y poderlo dedicar a pasear por alguna sala de exposiciones o un museo. Y ahora lo escribo y lo leo y me suena como repelente e intento ponerlo de otra forma pero no me sale así que, como ya me conoceis pues lo dejo así.
En fin, que siguinedo con ese ansia de cultura, el viernes pasado “comprimí” en una mañana la visita a tres exposiciones, muy distintas. Por supuesto, las sensaciones tampoco tuvieron nada que ver.
La primera en el MNAC, de la colección de Telefónia del Cubismo. Quizás fue la que más me gustó de las tres o, al menos, la que me dejó mejor sabor de boca. Tal vez porque los cuadros buscaban más esa manera de desmenuzar la imagen que de emocionar, de crear profundidades a partir de formas planas que de transmitir sentimientos, o porque no estaba tan repleta como las siguientes, no lo sé. Me gustó poder recordar lo que me explicaron en COU de este movimiento, distinguir las épocas más cercanas al fauvismo o a la abstracción. En cambio, la exposición de Persia en CaixaFórum me entristeció un poco. cómo me acordé también de las explicaciones de aquella profesora de la escuela que nos hablaba de la escritura cuneiforme, los bajo relieves,...cuánto tiempo ha pasado... A parte que estaba tan llena que era casi imposible detenerse ante alguna pieza (cómo se nota cuando una exposición es gratis), me dió mucha pena que no haya quedado nada de una cultura tan avanzada como aquella. Cómo una zona que antes fue imperio ahora está sumida en el subdesarrollo (no por falta de recursos, que todos sabemos que aquella zona concentra las mayores reservas de petróleo del planeta, sino por anclaje en el pasado). Y por si fuera poco, aún me pareció más triste que la mayoría de piezas n procedieran de la zona sino de “los museos del mundo”, de ésos que todos visitamos cuando vamos de viaje a las grandes capitales del mundo occidental. Y mientras pensaba esto, entraba en la sala donde se encontraban las fotos de Diane Arbus que producen de todo menos indiferencia. Seguramente tenía demasiado cansadas las neuronas y los pies para captarlas al 100% pero los personajes que captaba, las situaciones, me causaron un desasosiego absoluto. Pero no todo es tan intelectual, tan serio, tan súper. Siempre queda un microsegundo, un breve inciso entre pieza y pieza para un comentario jocoso, una risa, un critiqueo o algo tan profano como un “quedaría bien aquí”. Porque nadie dijo que todo tuviera que ser serio, verdad?
Aunque, desde luego, lo mejor para concluir una jornada cultural es un buen “tiberi” regado con vinito fresco, Bueno, ese siempre es un buen final al que seguro se habría apuntado cualquier pintor cubista de esos que vivían o malvivían en París en los años 20, o un persa en sus “buenos tiempos” o, incluso, alguno de los extraños personajes retratados por la Sra. Arbus.