2010/03/17

Post superficial: Mi primera mochila

Pues sí, Gata necesitaba una mochila para ir por la selva (ir arrastrando la maleta de cabina no era plan, ahí tropezando con las hormigas gigantes).
Nunca tuve una mochila “de las grandes”. Era, sin duda un terreno desconocido para mi.
Me fui decidida a por ello.
Entré en unos grandes almacenes, sección “maletas”, primer error.

Dependienta de simpatía transitoria: ¿Puedo ayudarle?
Gata (mientras miraba una bolsa de mano que no era “colgable”): Ah, sí, hola, estoy buscando una mochila y…
Dependienta de simpatía transitoria: Sígame por favor.

Me pareció sorprendentemente sencillo. Pero a medida que iba caminando tras ella me empezó a dar la sensación que no nos habíamos entendido.

Llegamos a la zona de las supuestas mochilas. Definitivamente, no nos habíamos entendido.

Dependienta de simpatía transitoria: Las tiene así más divertidas o almo más serio.

Allí estaba yo, entre mochilas para niños de Hanna Montana, Spiderman y Hello Kitty.
O me veia hecha una criatura o pensó directamente que era para mis churrumbeles.
La saco de su error y soluciona el mío con unas indicaciones para ir a la sección montaña.
Allí estaba, en deportes, entre caza y running. Todo un mundo por descubrir.

Había montones de cosas que jamás había visto. Las raquetas ya no son raquetas como las de los dibujos, ni se anudan con cuerdas, hay toallas que ocupan poco y nada (aunque no peguen demasiado con el bikini) y el “mochila-mundo” resultó ser muuuy complicado para una no iniciada.

Para empezar, la capacidad de las mochilas va por litros, como si fuera a licuar mi ropa para saber lo que ocupa. ¿Cuántos litros ocupan diez camisetas por ejemplos?
Me acordé de las motos y su cubicaje. Las mochilas tenían cubicaje.

Mochilas de 32 litros, de 40 litros, de 50…Pensé en los garrafones de agua del trabajo.

No había nadie para atenderme y aquello era demasiado para mi. Necesitaba ayuda de un especialista.

Fui a una tienda de montaña (con una simple “sección” no tenía suficiente, necesitaba todo un establecimiento)., con la seguridad que allí me podrían asesorar.
Me atendió un señor de piel curtida , pinta agreste y con barba de varios días, vaya un montañero.

Estaba en el lugar adecuado.
Me enseñó muchísimas, me explicó para qué era cada uno de los bolsillos, los materiales, pesos, etc. No entendí ni la mitad, pero me quedo claro el precio de las mismas: 200 eurazos. Mis ojos se abrieron como platos. 200 euros y encima es roja o azul eléctrico. Si al menos fueran monas.

Decidí volver al centro comercial. Recordaba haber visto alguna bastante más barata, que, evidentemente no tenía tantas cosas pero, era como los móviles, para qué quiero montones de aplicaciones que no sé ni qué son y que nunca utilizaré.

Mi criterio de selección: la capacidad y el color.

Ya tengo mochila, de 50 litros (porque la de 40 era roja) , verde, transpirable (no fuera a ser que sudara la ropa, jaja) y de precio razonable.

Pobres pemones, no saben lo que se les avecina.

2010/03/12

Hacia el sueño caribeño

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Como alguna otra vez que me fui de viaje a algún lugar suficientemente lejano - Perú, Birmania,...- (esta vez, alrededor de 7000 km, Venezuela) , hice una lista de deseos, propósitos, de intenciones, siempre 21, que espero que se cumplan
Nos leemos a la vuelta.

1. Desconectar del trabajo y de la rutina en general;
2. Ordenar mis emociones y dejar de pensar en quienes sólo consiguen liar mi pobre cabecita;
3. Recuperar la perspectiva de humanidad que me da siempre alejarme tantos kilómetros y, sobretodo tanto “en general” de la sociedad en la que vivo.
4. No mirar facebook, ni gmail, no hotmail, ni ná de ná en tres semanas;
5. Estar sin móvil, sin cobertura, sin msn y chin ná, sin que me importe;
6. No comer M and Ms, ni guminolas, ni guarreridas, al menos una vez haya salido del avión;
7. Aprender de otras culturas;
8. Disfrutar de los paisajes, especialmente de la selva y de las playas paradisiacas y hacer unas fotos increíbles;
9. Probar comidas exóticas;
10. Padecer el síndrome de Stendhal y llorar ante la contemplación de la belleza;
11. Sentirme viva y feliz;
12. Conocer gente interesante;
13. Escribir algo, aunque sea poco, sin que sea fruto de la rutina, la tristeza, la decepción y los malos rollos;
14. Estar en una isla desierta;
15. Tocar, o al menos, ver; delfines y perezosos.
16. Librarme de las picaduras de bichos varios especialmente los mosquitos que transmiten la malaria y de los puri-puri, que en la guía no paran de advertirme.
17. Ponerme morena, muy, muy, muy morena;
18. No machacarme el tobillo;
19. Hacer realidad el sueño de ver el Salto del Angel;
20. Bailar en el Caribe;
21. Mantener mi peso y ponerme algo más fuerte.

2010/03/08

En fa menor

Últimamente estoy más musical que nunca y cuando me da por una canción o una pieza puedo rozar a la obsesión. Estos día me dio por Chopin, especialmente por un recopilatorio de nocturnos tocados por Elizabeth Leonskaja.
Ha sido todo un descubrimiento gracias a Spotify. Mi vida ha cambiado desde que descubrí esta aplicación.
Desde que puedo acceder a todo tipo de música a golpe de “búsqueda” he descubierto a compositores que sólo conocía de oídas o de los que sólo era capaz de reconocer la típica pieza que me enseñaron en la clase de música de la escuela (la enseñanza musical debería ampliarse, por cierto, en los planes de estudios, así como del resto de artes, que un poquito de culturilla no le hace daño a nadie), u otros totalmente desconocidos para mí (esos descubrimientos también se los debo a una buenísima amiga que de vez en cuando se pasa por aquí que más de una vez me hizo de pigmalión musical).
Pero Chopin tiene ese toque especial que hace que, si cierro los ojos mientras escucho sus piezas delicadas, suaves, me sienta una bailarina sobre sus puntas, como si fuera una muñeca en una cajita de música.
Me di cuenta que cuando escucho según que, mi postura cambia: espalda recta, abdomen metido, vaya, casi en “primera”.
A veces, en casa, no puedo contener un pasito, un pas de bourrée rudimentario y un par de vueltas como la bailarina que no soy.
No puedo evitarlo, esa música me hace sentir ligera y ágil, libre y relajada, como si pudiera flotar entre las teclas del piano. Simplemente vuelo, o mejor dicho, floto.
Os dejo “mi prefe”, espero que os guste.

2010/03/07

22:22

Inquietante. Me pasa muy a menudo que cuando miro la hora son las 22:22h.
Las primeras veces que me pasó esto, o fui consciente de ello fue cuando mi ex, hace muchos años ya, me dejaba en casa. Cuando miraba el reloj de su coche casi siempre eran las 22:22h (el había nacido, por cierto, el 11 del 11)
Con los años esto se ha ido repitiendo y hoy, de nuevo, volvió a pasar.
Así que me ha dado por buscar en google dicha hora y me ha inquietado ver que no soy, ni de lejos la única a la que le pasa.
De hecho somos muchos y, francamente me ha entrado un escalofrío.
Explicaciones a ello, muchas, aunque ninguna me acaba de convencer o gustar:
- Que el 22 es un número maestro y quienes lo ven a menudo están destinados al éxito y al liderazgo (de ilusión también se vive)
- Que es una señal que indica que se va por el buen camino y que se está creando algo (la que todos debemos querer)
- Que quien la ve fallecerá el 2 de febrero del 2022 (mal rollito)
- Que es señal del fin del calendario maya (mal rollito también)

Y así seguiría...

Lo cierto es que me he quedado algo intranquila, especialmente porque somos tantos los que "por casualidad" vemos esa hora siempre.

Avances de primavera

Tras una tregua de unas horas que me ha dejado suficiente tiempo para correr por un embarrado Retiro y poco más, la lluvia ha vuelto a aparecer.
Otro domingo de lluvia más. Decidí ponerle buena cara al mal tiempo y dedicarme el día a mí, enterito.
Una ducha relajante con aromas de limón, un martini y unas aceitunas mientras cocinaba algún invento y un recopilatorio de nocturnos de Chopin como banda sonora.
Mientras saboreaba el invento culinario, que salió sorprendentemente bien, miraba a través de la ventana.
Entre las desnudas ramas de los árboles había varios pájaros que parecían jugar entre ellos. No tengo ni idea de qué especie eran pero no se trataba de palomas comunes sino de aves más grandes, blancos y negro azabache, con toques tornasolados verdosos.
Me acerqué a la ventana para observarlos mejor. Me pareció que, más que jugar lo que hacían era construir sus nidos.
¿Se estará acercando la primavera?¿Se acabará el frío y la lluvia en breve?Si hago caso de mis vecinos del árbol de enfrente, parece que sí, oquizás es que son muy previsores.

2010/03/03

Los hombres que no llevan paraguas

En los dos meses anteriores ha llovido -o nevado- treinta días en Madrid. Cuando llegué aquí, me dijeron que no llovía demasiado y que en raras ocasiones nevaba.
Pero este año se ha saltado todo pronóstico y el tiempo se ha comportado como si de Centroeuropa se tratara.
Casi cada mañana llego a la oficina con mi paraguas, saludo a mis compañeros y me siento en mi sitio. Es curioso que, la mayoría de ellos van sin paraguas, aunque salgan de casa y ya esté lloviendo. Saqué un día el tema en una conversación y los “hombres sin paraguas” arguyeron que no lo llevaban porque, al ir con chaqueta o abrigo sólo se les mojaba la cabeza y que, además, llevar paraguas era incómodo y carretear con el todo el día, era un palazo.
Me hizo gracia, incluso, que alguno consideraba el hecho de no llevar paraguas como de “machote” y lo de sí llevarlo de “nenaza”.
El fenómeno de “los hombres que no llevan paraguas” no me es extraño. Ya en Barcelona, algunos de mis amigos no suelen llevar paraguas. Alguno se ha “amenizado” cuando, al ver que yo saco el mío, han decidido protegerse debajo.
Esta mañana, mientras iba hacia la oficina, bajo mi paraguas, me fijé en que la mayoría de individuos masculinos no llevaban paraguas.
Me he preguntado si tan generalizado era que no lo llevaban o si solamente era una casualidad por la que, los hombres que me rodean sean de la “liga-anti-paraguas”.¿En qué momento se consideró el paraguas un objeto de uso mayoritariamente femenino?
Mientras busco respuestas a estas preguntas, veo por la ventana que vuelve a llover. Doy un vistazo a mi alrededor y, en el mundo de la testosterona, sólo está mi pobre paraguas, allí la mar de tristón.

2010/02/24

Alarma inesperada

Volvía del café al osea-edificio riendo con una amiga y me sonó la alarma del teléfono. Me he quedado extrañada, pensando en qué tenía que hacer hoy porque no recordaba el motivo por el que me la había puesto. Pensé, "suerte que la puse, sea por lo que sea, porque no lo recordaba".
He abierto el bolso, mirado el móvil y ponía cumple de i* (evidentemente esto es un pseudónimo).
Mi sonrisa se entristeció levemente. No lo recordaba. Pensé "olvidé quitar la alarma".
Lo cierto es que me vinieron a la cabeza muy buenos momentos y grandes experiencias vividas con i*, con cierta melancolía.
Pensé en enviar un SMS pero decidí que no tenía sentido.
Aún así, en mi cabecita felicité a i*.
Saqué la tarjeta de acceso y entré en el edificio mientras volvía a la conversación animada.
Moltes Felicitats i*, encara que no tingui sentit.

2010/02/21

Una mañana de espia

Sonó la alarma del móvil solamente una vez. Se despertó sudando, como casi siempre, sobresaltado. Se estiró. Abrió cerró las manos varias veces para recuperar la circulación después de toda una noche con los puños apretados. Se sacó la férula de descarga de la boca. Ya se había acostumbrado a despertarse entumecido por la tensión y el sueño inquieto, regalo de su pasado militar. Se levantó y fue directo al baño. Limpió la férula y la dejó en su funda, fue al retrete y se metió en la ducha.
Al salir se miró en el espejo. Retocó su barba rala y su pelo muy corto con la máquina y se vistió, informal, discreto. Se tomó un vaso de zumo de piña y un par de tostadas con mantequilla. Se lavó los dientes, se puso el abrigo, la corra, bufanda y guantes y salió del apartamento. Aquel día era como otro cualquiera en Londres, levemente lluvioso, frío, desapacible.
Metió las manos en los bolsillos y sacó el paquete de cigarrillos y el encendedor. Fumó mientras caminaba hacia la estación de metro de Bayswater. Le esperaba otro día observando extraños, analizando reacciones y estar alerta por si tuviera que actuar. Al salir del metro, en plena City no llovía y parecía que quería asomar el sol entre el manto de nubes. Se fumó un último cigarrillo antes de entrar en el edificio. Vació los bolsillos en una bandeja que paso por el escáner y pasó el arco detector de metales.
Saludó a los dos compañeros, recogió sus cosas y subió en el ascensor a la octava planta.
Al llegar a su puesto tenía un post-it sobre la mesa que le indicaba que el jefe quería verlo.
Se sacó el abrigo, bufanda, guantes y gorra y se dirigió al despacho que estaba a unos metros. Llamó a la puerta y esperó a que le dieran permiso de entrar.
Abrió la puerta. Se encontró al jefe sentado tras su mesa. Entró y cerró la puerta.
- Buenos días David, te he hecho llamar porque quiero comunicarte que tienes una nueva misión.
Asintió y esperó a que el jefe continuara.
- Esta vez tendrás que viajar, bajo pseudónimo y coartada.
Escuchó la explicación de su nuevo trabajo, primero algo preocupado por si suponía ponerse actuar en algún momento y después más tranquilo al ver que era un trabajo más de investigación que de campo. Aún así tendría que pasarse a lo largo del día por High Street Kensigton para que le dieran toda la información.Empezó a pensar cómo explicaría su repentina ausencia sin levantar sospechas. Eran gajes del oficio.
Pensó que después de esta nueva tarea tenía que cambiar de trabajo.

2010/02/15

Suave y delicado

Hacía frío, mucho frío, de ése que sólo se nota por las mañanas cuando toca ir a trabajar.
Le dieron ganas de volver sobre sus pasos, entrar en casa y acurrucarse bajo el edredón y seguir durmiendo. Aún así, tuvo suficiente voluntad para hundir la nariz en la bufanda y seguir caminando.
Mientras esperaba en el semáforo vio cómo empezaban a caer los primeros copos, suaves, delicados como plumas escapadas de algún almohadón.
Se subió al autobús y miró por la ventana. Pasaba justo por una esquina, esa esquina.
Recordó otra mañana fría en la que empezaba a nevar tímidamente, esa misma esquina y un beso bajo la nieve, suave y delicado, mientras los copos se posaban sobre los labios. Aquella mañana también le apeteció volver a acurrucarse bajo el edredón, aunque tal vez no para dormir.
En el asiento de delante se sentó un chico trajeado. Olía a 212 de Carolina Herrera.
Se apoyó en el cristal de la ventana del autobús, aspiró para embriagarse con el perfume del otro pasajero y sonrió. Las mañanas frías en las que empezaba a nevar se habían quedado marcadas para siempre por aquel beso matutino, en aquella esquina, por aquel perfume.
Empezaba bien el día.

2010/02/14

Saludando a los vecinos y arte salvado

Hay días que apetece ir a dar un paseo aunque el frío persuada de ello hasta a los más valientes.
Hay días que apetece contemplar hermosas obras de arte aunque haya demasiada cola para ver a los impresionistas del Orsay que estos días se dejan ver en Madrid.
Entonces paso por frente a las puertas del Prado.
Me apetece saludar a alguna de esas pinturas, como si fueran unos amigos, en realidad vecinos. Hay que ser educada con el vecindario.
Así que entro por la puerta principal. La exposición temporal de pintura holandesa es pequeña aunque vale la pena no perdérsela.
Pero voy a lo que venía, a saludar a mis vecinos.
Me dirijo a las grandes salas del primer piso. Me paseo entre las obras de Ribera, Rubens, Greco, Goya, Tiziano, Velázquez... Me paso a saludar especialmente a mis preferidos, aquéllos que nunca me pierdo cuando paso por allí simplemente porque no puedo perder una oportunidad de contemplarlos. La lista la encabezan las damas de “Las hilanderas” y los caballeros de “La rendición de Breda”. Están de reformas así que mis vecinas meninas no están en su sala habitual. Entonces me fijo en que su nueva situación debe estar casi delante de casa. Parecerá una tontería pero entonces me doy cuenta que si aquellas meninas saltaran del lienzo y miraran por la ventana me verían al otro lado del paseo cada noche. Decido que tendré que ser más educada, mirar por la ventana y darles las buenas noches a partir de ahora.
Me siento afortunada mientras continuo mi paseo por las salas.
Al salir del museo veo una exposición en el paseo. La forman unas cajas de madera, como las que se utilizan para transportar cuadros.
Al acercarme veo que, efectivamente, son cajas de transporte. Se trata de una exposición que recuerda la evacuación del Prado frente a la amenaza de las bombas nacionales de la Guerra Civil y homenajea a los que consiguieron poner a buen recaudo en Suiza gran parte del patrimonio artístico.
Desconocía esa odisea, esa aventura, los bombardeos sobre el Museo del Prado.
Se me pusieron los pelos de punta al pensar que podrían haber desaparecido entre llamas y escombros las obras que acababa de admirar.
Así que decidí que sin duda tenía que pasarlas a visitar más a menudo.
Mientras iba hacia a casa agradecí en silencio a todos aquellos que tanto hicieron para que no “murieran” mis vecinos en el conflicto, que como todos los conflictos, es estúpido y cruel.Dejo un link para quien quiera saber algunos de los nombres de los “héroes del arte”.
Arte salvado

2010/02/11

Pros y contras del sueño cambiado

Lo bueno de tener el sueño cambiado y dormir cinco horas es que se tiene mucho más tiempo para hacer otras cosas. Lo malo, además de ir "falta de sueño", es que te acostumbras a tener esas horitas extra, hasta el punto que, el día que intentas romper ese ritmo de no dormir no tienes tiempo para nada.
Llevo un par de días intentando que mi límite horario para meterme en la cama no supere las 00:30.
Ayer me discipliné e hice la cena y la comida antes de las 22h. Me prohibí chatear, hablar por teléfono pasadas las 23h, me marqué no planchar más tarde de las 00:30, ni escribir, ni actualizar facebook. El resultado fue que a las 02:00h estaba buscando una canción para un jeguecito que me pasaron por mail. Vaya fracaso.
Hoy fue similar. Me hice la comida y la cena, me duché, me prohibí chatear (aunque actualicé facebook), planché lo que me quedaba, fregué los platos, todo, on-time. Un par de conversaciones estupendas y una de cotilleos enviaron al traste mis intenciones, rematadas por lo que retrase mi hora de ir a dormir por escribir este post.
Pero, ¿cuándo me pondría al día con los amigos, cuándo me enteraría de cotilleos, cuando planchariá,, cuándo escribiría si me fuera a dormir a las 00:00h cual Cenicienta?
Ahora mismo me se me plantean serias dudas si sería mejor o peor, no para mi salud, que tengo claro que agradecería que durmiera más, sino para mi YO, ése que necesita información, contacto, reflexión y planchar ;-)
Conclusión: Son casi las dos de la mañana y no duermo.

2010/02/04

Uno de economía

Tendría que revisar este blog pero creo que nunca escribí nada en él sobre economía: ni macros, ni micros, ni inversión, nada de nada.
Creo que eso dice bastante de lo poco o nada que me defino como economista.
Pero hoy tengo ganas de ello. Que nadie se asuste, no estoy en pleno ataque de enajenación mental transitoria, que me lleve a hablar de modelos IS-LM, OA-DA, ni de relaciones espurias, dudo que me acordara de nada, por suerte o por desgracia.
Pero hoy la bolsa española se desploma, mientras las demás europeas simplemente caen.
Como decía un profesor de la facultad (de cuyo nombre querría acordarme pero soy incapaz): “la inversión es la loca de la casa, la más temperamental, es una histérica”.
Se refería a la sensibilidad de la inversión frente a desconfianzas que pueda generar una empresa o una economía en general.
Eso pasó hoy en los parquets españoles.
El BCE anuncia que España, Portugal y Grecia son economías con una desproporción de endeudamiento, que son mucho más arriesgadas que, por ejemplo Alemania y el bono teutón y los inversores “cogen el dinero y corren”, que no está la cosa como para írsela jugando.
Se oye por ahí que las economías periféricas europeas (sí, sí, periféricas, por no decir “bananeras”) están en una situación peor que los vecinos europeos, que se sigue cayendo mientras algunos en cambio empiezan a crecer ya.
¿Pero qué está pasando? ¿Tan “de pandereta” somos?
Pues sí, es triste pero es así, el país que “crecía” o mejor dicho se enriquecía con la cultura del ladrillo y los empleos en sector servicios se está tragando su burbuja de pisos impagables, de sueldos precarios y de cero inversión en I+D.
Y los inversores no se creen los planes de recuperación porque, ¿alguien oyó algo sobre algún plan? El gobierno se sacó una medida al puro estilo keynesiano, de contratar para hacer zanjas y luego rellenarlas de la que Keynes estaría orgulloso y esa medida de salvación a unos bancos que se han arriesgado pasado los límites permisibles, dando crédito e hipotecas hasta con los vales de descuento del supermercado. Esa no creo que la aplaudiera Keynes. Quizás hubiera estado bien pararles los pies antes, antes de que la liaran de semejante manera. Por supuesto, no se puede dejar caer a los bancos pero, tampoco éstos deben dejar ahogarse a las empresas que necesitan liquidez para el día a día. ¿Aquí quién ahoga a quién?
¿Y dónde está el gasto público que tocaba hacer antes que esto pasara en aquello que, en un futuro, da frutos? Eso nadie lo hace, claro, que incrementa el déficit. Porque los gobiernos, sobretodo en el estado español, sólo miran a cuatro años vista. Así que una medida que vaya a dar frutos pasados esos cuatro años no interesa, no fuera a ser que los aplausos se los llevara el nuevo gobierno. Ni se les pasa por la cabeza que esas medidas a quien favorecerían sería al pueblo. ¿El pueblo, y ese quién es?
Es una buena pregunta, de difícil respuesta: es el pueblo del “vuelva usted mañana”, del tapeo, del pincho de media mañana, de las reuniones inútiles, de la tarjeta de El Corte Inglés, de la VISA fraccionada para pagar un viaje, unos zapatos, una Wii, del ostentar aunque llegar a fin de mes sea casi un malabarismo. ¿Y dónde se dejó el pueblo ese ahorro? Ah, que es que no se ahorra, ¡para qué! ¡Ah que de hoy para mañana cierran la empresa y que con los mil euros de paro no se liquida ni la VISA! ¡Ah, que con la indemnización se puede uno comprar un coche!
Pues esa combinación, justo esa, de bancos y grandes empresas en plena burbuja que se va rompiendo poco a poco, un Gobierno que quiere hacer , tarde y bastante mal, sobre todo, en menos de cuatro años, y el pueblo del tapeo y la tarjeta de crédito a tope y de Belén Esteban, pues justo eso, es lo que el BCE no se cree que funcione y aún menos se lo creen los inversores.
Y es que la inversión será la loca de la casa pero lo que no es, sin duda, es tonta.
Ya podemos ir poniéndonos las pilas todos porque esto no se aguanta.
Dejo un artículo linkado, bastante más digno que esta mera opinión:
El economista: la bolsa española se desploma
Por cierto, a alguno oí diciendo que la culpa es de los catalanes. Creo que un día de estos dirán que era un catalán.

2010/02/03

Youtubeando siguiendo las emociones, aunque no sepa cuáles son

Será porque en breve me iré para tierras venezolanas, que esta canción se me repite una y otra vez. O proque, por azares de ésos que pasan en contadas ocasiones coincidí con Baute en un restaurante cercano a un hotel en Barcelona. No lo había seguido hasta entonces pero me pareció francamente guapo y más "persona" de lo esperado. Desde entonces le he tenido cierta simpatía.
Será por eso , porque la canción me gusta, porque hoy sin ser un día especial me siento bien, por todo eso, hoy cuelgo este video.

2010/01/31

Maridaje de canciones y recuerdos

Me he dado cuenta que algunas canciones tienen el poder de llevarme, desde la primera nota, al recuerdo de algo o alguien que haya sido o sea importante en mi vida, a rememorar escenas intensas, viajes o simplemente momentos que, por sí, jamás se borrarán de mi memoria.
Repasaba esas canciones y, sin querer, sonreía o mi rostro se ensombrecía, según a dónde me llevaba cada compás. Supongo que precisamente por eso, algunas de esas canciones las evito en esos días en que mis hormonas están guerreras.
A veces esas canciones se han visto almacenadas junto a un episodio concreto de mi vida simplemente porque sonaban en ese momento, en un coche, en un restaurante, en una discoteca.
Otras, porque en su día dieron en el clavo y se quedaron eternamente atadas a una persona, a un lugar, a un acontecimiento.
¿Podría considerar esas canciones como la banda sonora de mi vida?
Ahí van algunas, aunque no diré ni a quién ni a qué van ligadas, algunos lo sabéis.
Somebody (Depeche Mode)
Lady in red (Chris Deburg)
Don’t Cha (Pusycat doys)
Vertigo (U2)
Out of Africa (Original Soundtrack of Out of Africa)
I am yours (Jason Mraz)
Eye in the sky (Noa)
Snow on the Sahara (Anggun)
Angels (Robbie Willliams)
Hope there’s someone (Anthony and the Johnson’s)

2010/01/29

Primeras citas con "él"

La vida del escritor amateur es dura. Entre que no sabes cómo, entre que te da miedo que no te guste, que no te salga, etc, etc…
Ponerse a escribir es como empezarse a conocer con alguien, como empezar una relación: los nervios, la falta de palabras adecuadas, los “y si”,hasta la búsqueda de la música adecuada.
Será porque soy una principiante pero con según qué literalmente no puedo escribir, con otras sólo puedo escribir partes relajadas, con otras, algo más movido, desconcertante. Hay música más “escribible”, que permite ponerse a ello sea el tipo de redactado que sea. Me encanta Debussy, Noa, Toshi y las lentas de Lenny, aunque prefiero ir cambiando según la “emoción” a transmitir. Quizás no sea muy profesional, quizás sea de principiante eso de necesitar todos los sentidos puestos en el mismo tipo de emoción para escribir algo.
Con eso ha habido algún momento curioso.
Quizás sea porque son mis primeras citas con el papel en blanco. Quizás un día la rutina haga que con cualquier música me sienta confortable con la hoja en blanco y las palabras salgan con fluidez. Supongo que nuestra relación no está consolida ;-)
Seguiré informando a ver si el papel y yo pasamos a ser relación estable en breve.
Eso sí, estoy descubriendo muchísima música gracias a esa necesidad de emoción global que necesito para estar con “él”.
Me parece curioso que veo al papel como un ente masculino no como femenino. Será porque me parece que tiene esa simplicidad que tanto me cuesta descifrar? Ummm..., curioso.

2010/01/26

Y sis que no riman

Quisiera quererte,
Pero, y si te quisiera?
Me gustaría añorarte
Pero, y si me doliera?

Querría que me quisieras
Pero, y si no pudieras?
Me gustaría que me añoraras
Pero, y si te fueras?

Y si te quisiera
Y si te añorara
Y si no me quisieras
Y si te largaras

Cuatro “y si”
Pero en el fondo
Sólo dan uno
Y si llorara...

2010/01/20

Gestación de un sueño

Siempre tuve la idea de escribir ese libro que lleva Dios sabe cuántos años rondándome en la cabeza. Pero siempre se quedaba en eso, en una idea, en un esquema en un papel, en una pequeña descripción del personaje, en algún episodio concreto, pero nada más.
Un día, incluso, conseguí escribir las dos primeras páginas. Pero entonces decidí cambiar el tiempo verbal, luego la voz del narrador y allí se quedó.
A veces crecía ese esquema que quería ser una estructura pero por uno u otro motivo (llámense motivos o excusas) se quedaba ahí.
Y este año me planté. Empecé a llenar mi hoja de cálculo con la estructura, con las fichas de personajes, las ideas y así, empezó a gestarse ese sueño ese "podría" pasó a ser un "puedo".
Entonces empezó a hacerse evidente que lo que realmente tenía que hacer era tomar aire y empezar a escribir.
Fue duro reescribir esas dos páginas, pero aún más seguir con las siguientes, con el esquema en excel como "madre".
Luego veía la tercera parte de la trilogía Millenium en mi mesilla y sus más de 850 páginas y me preguntaba cómo podría Larson haber escrito no solo un tocho similar sino tres!
Ahora veo los libros de otra forma. En esto caí en aquello tan habitual de ver las cosas más fáciles cuando no las ha de hacer una misma.
Me di cuenta que tenía miedo. Porque un sueño, mientras está en tareas pendientes está ahí pendiente y si no se hace, tampoco se puede fracasar en ello. Pero cuando se empieza a redactar, a dar cuerpo a ese sueño, cuando se está haciendo realidad, se nota un vértigo especial, muy fuerte. Y si tras dedicarle cuerpo y alma, tras hacerlo lo mejor posible, no funciona o, peor aún, y si no consigo plasmar en palabras las ideas? Y si no me gusta ni a mi?
Miedo, pavor, terror.
Pero poco a poco se escriben los párrafos, se visualizan las situaciones, los personajes empiezan a tener cara y entonces parece que fluye con más facilidad.
Creo que es lo más parecido a estar en estado de buena esperanza.
Sigo con miedos, muchos, de que el resultado no me guste pero hoy pasé las hojas a un formato similar a las páginas de un libro y resultó que ya llevo doce escritas.
Me he sentido tan feliz que quería gritárselo al mundo. Me dieron ganas de enviar mails, de llamar a alguien, de...
Parece que empiezo bien el año; pedía recuperar la creatividad y estoy escribiendo.
Ya iré informando de los avances y, quizás copie algún fragmentillo por aquí a modo de test de opinión. A ver qué les parece.

2010/01/04

Repasando el año que acabó y empezando uno nuevo

Normalmente mi repaso del año es en setiembre, cuando empieza el "curso escolar", cuando es mi cumpleaños, y no al acabar el año (aunque, recientemente, me enteré que el año judío coincide con ese mediados-finales de setiembre que son mi inicio).
Este año, en cambio, hice repaso de este 2009. Si hay una palabra que lo puede definir es INTENSO.
Ha sido un año de independencia y crecimiento personal, de consolidación, de madurez; un año de viajes y de personas increíbles; un año de emociones muy intensas.
Me hice una breve lista de objetivos del año, que no publicaré porque me salió demasiado íntima.
Sólo espero que este año 2010 siga siendo intenso, tan intenso, preferiblemente en lo bueno, claro, como su predecesor.
Eso sí, quiero para este 2010 recuperar la creatividad. Ese será el objetivo de esta gata en este blog.

2009/12/18

Según se mire

Hay conversaciones que cambian el ángulo bajo el que se miran las cosas, que dan un giro a aquello que leemos, que vemos por televisión, que nos dicen. Hay conversaciones de esas, de quien vive en primera persona las cosas que se ven en los telediarios que zarandean las ideas preconcebidas, que nos llevan a ver las cosas con los ojos y los ideales de esos otros y no desde la visión siempre inevitablemente polarizada que nos llega por otros medios.
Hace tiempo leí que en Israel el servicio era obligatorio pata todos sus ciudadanos, tres años para los hombres y dos para las mujeres, sin excepción.
Desde mi perspectiva, de escaso sentimiento patriótico, pacifista y que cree que “regalarle tiempo” al estado era más que un regalo, un robo, me pareció indignante.
No seré yo quien se ponga de parte de unos u otros, pero lo cierto es que algunas imágenes vistas en los telediarios de niños palestinos lanzando piedras a los tanques israelíes me han estremecido más de una vez y me han hecho simpatizar con esos críos frágiles defendiéndose frente a las masas de hierro.
En su momento pensé en lo terrible que me parecía perder tres años de la vida y, más aún, en un ejército como ese, en un país que, lleva muchos años en conflictos bélicos demasiado largos, en los que hay demasiada sangre derramada que perdonar. Me pareció que fomentar ese militarismo de la población civil era una manera de seguir el conflicto.
Nunca me planteé qué pensaba un israelita del tema. Ni me pasó por la cabeza que la población viera ese servicio militar como parte de la enseñanza y la madurez personal, que se cumpliera con orgullo patriótico y con en convencimiento que aquella era una manera de estar protegido ante cualquier adversidad. De eso me enteré en esa conversación.
Y entonces vi una cicatriz en el brazo de quien me habla. Pregunté y resultó ser una cicatriz debida a una herida de bala y, combinado con ese sentimiento de protección de un pueblo y la naturalidad de semejantes lesiones, me di cuenta que es muy difícil entender cuando no se está en la situación, que los desvalidos no lo son tanto y que los fuertes también tiene debilidades.
Quizás porque, afortunadamente, estos conflictos sólo los veo en lugares en la televisión me sentía lejos de ellos, aquella cicatriz zarandeó mi mundo y me aproximó a una realidad de esas que veo tras la pantalla.
Entonces me pregunté cuántos ciudadanos de a pie había en aquel país que supieran disparar un arma, cuantos médicos, abogadas, arquitectos, peluqueras, economistas, ingenieros tenían algún recuerdo así de su servicio militar y lo explicarían, cual anécdota, como las historias de la mili de nuestros padres antaño. Me aterró que podría ser yo si la situación de mi tierra implicara que todos debiéramos pasar por el ejército y no precisamente para misiones humanitarias.
Quién era la víctima entonces? Quién era el que atacaba? Quién se defendía? Simplemente, todos y nadie.
En ese momento entendí que todo dependía de cómo se mirara.


2009/12/13

Media etiqueta contenida

Tocaba ponerse otro disfraz.
Otro año más tocaba vestirse "de media etiqueta": vestido de cóctel, zapatos de diez centímetros de tacón, bolso diminuto, maquillaje y peinado elaborado.
De nuevo tocaba estar un rato en un ambiente relajadamente contenido, sintiendo más de una mirada cual puñalada y devolviendo sonrisas de falsa cortesía. No le gustaba.
Mientras se pintaba la máscara para esa noche pensaba en qué pasaría si apareciera en chándal, o con un disfraz de oso de peluche. Entonces se planteó quién era ella. Se preguntó si estaba en todos o en ninguno de aquellos atuendos de sus distintas facetas.
Se puso la mascarilla de pestañas y miró el resultado de su obra en el espejo. Sonrió.
Quizás sí era cada una de aquellas caras que la vida le llevaba a tener. O al menos eso debía intentar: no perder la esencia aun cuando fuera en una velada de media etiqueta contenida.

2009/11/30

Notas sensuales

Llevo días escuchando una y otra vez esta canción. Me encanta el lado más sensual de Lenny. No me importaría conocer a quien es capaz de componer e interpretar, a viva voz, al piano, con una guitarra, batería y seguro que hasta con una pandereta, una canción así.
Hoy esta gata está demasiado cansada para escribir una linea más, de hecho, creo que las palabras sobran. Que ustedes lo disfruten.


2009/11/26

Máscara

Estaba acostumbrado a llevar máscaras, aunque de otro tipo, de ésas que se llevan a cara descubierta durante todo el día, de las que no sólo ocultan el rostro, sino también el alma. No le costaba disfrazarse de trabajador de cuello blanco cada mañana, de persona comedida, de persona impersonal. Ser otro formaba parte de su día a día.

Pero aquello era distinto. Aquella máscara tenía que transportarlo, liberarlo de sus prejuicios y miedos, dejarle libre o, al menos, eso le habían dicho.

Dudaba que, por el mero hecho de ser una persona anónima en un baile de máscaras, su actitud fuera a ser distinta. Así que llegó a la fiesta con su antifaz y su escepticismo. Al principio se sentía como siempre, como en cualquier otro evento. Por un momento sintió la decepción del que ha puesto demasiadas expectativas en humo, pero, a medida que pasaba el rato se iba sintiendo más cómodo, hasta que, de pronto, se dio cuenta que nadie lo conocía, que no conocía a nadie y que a nadie parecía importarle lo que pensaran aquellas personas anónimas.

Y por fin, se sintió libre. Por fin podía ser quien era, por fin podía bailar o no, flirtear o no, ser amable o desagradable, beber o no, reir o no, llorar o no. No había una cámara indiscreta, un qué dirán y, lo más importante, la autocensura que siempre le acompañaba se había quedado en la puerta.

Sonreía y hablaba sin ser nadie y siendo, por una vez, un todo auténtico, tal cuál, sin conservantes ni colorantes.

Pasaron las horas sin que se diera cuenta, entre música, miradas, besos, chistes, bailes y copas.

Y, de pronto, una de las cintas se rompió. La máscara cayó al suelo y se rompió en pedazos, como su libertad. Abrió los ojos como platos, aterrado.Miró a un lado y otro y salió corriendo, dejando con la palabra en la boca a aquéllos con los que conversaba y la incredulidad dibujada en los labios de la chica que lo abrazaba.

Unas calles más allá se paró ahogado. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que era un cautivo de su propia vida.

Empezó a llover y las gotas se mezclaron con sus lágrimas de preso en su galera de cristal.

2009/11/11

Añoro

Te añoro. Te añoro, así de simple.
Será por eso que cuando vuelvo quiero verte, debo verte y no hay compromiso que pueda interponerse.
Añoro tenerte un rato frente a mí, junto a mí.
Añoro tu olor, tus caricias en mis pies, tu murmullo. Añoro verte tranquilo, hasta tus días de furia en los que podrías arrasarlo todo.
Añoro tu fuerza y tu calma.
Será por eso que, aunque sea por unos minutos tengo que verte cada vez que vuelvo a estar cerca de ti.
Esta vez sólo pude saludarte, poco más de un breve "hola". Fue suficiente, más o menos.
Me hiciste sonreír y llevarme tu recuerdo y añorarte de nuevo mientras me alejaba en el tren.
Cómo añoro ese mar, ese Mediterráneo.

2009/11/01

Un hogar en una acera

Cada vez que pasaba por aquella calle me preguntaba cómo se podía llegar a esa situación.
Descubrí aquella calle en uno de tantos paseos por la ciudad, uno de ésos sin rumbo, sin hora y sin tiempo que me llevan a perderme hasta, a veces, tener que echar mano del callejero que siempre me acompaña.
Era una de esas calles céntricas y estrechas,grises, algo oscura, con un edificio abandonado, funcional de los setenta, gris, envuelto en polvo gris, que en otros tiempos debió albergar montones de oficinas repletas de empleados grises.
La que fue la entrada formaba un porche de un metro de profundidad que parecía el lugar perfecto para que un vagabundo se instalara con sus cartones. Y allí estaba.
Pero aquél no era un vagabundo cualquiera.
Además de los cartones a modo de catre , aquél había montado una especie de salón junto a una de las paredes que había cubierto con una tela de saco de la que colgaban adornos e, incluso una flor de plástico.
También había una cocina de cámping gas y unas cacerolas ordenadas.
Aquellos metros de acera no eran un simple lugar donde descansar los huesos sino una casa completa.
Cada vez que pasaba por allí me sentía como una intrusa que se colaba en casa de alguien sin preguntar, sin pedir permiso. Me sentía incómoda, aunque seguía pasando por allí.
Afortunadamente nunca me había encontrado con el inquilino del lugar, así que al menos no era tan violento como si me colara en una intimidad a la nadie me había invitado.
Pero el otro día, al mediodía, me encontré la casa en plena actividad.
Había una silla, una mesa de cámping con un hule de flores, un vaso, dos botellas de cerveza de litro, una servilleta de tela a cuadros y unos cubiertos.
Me sorprendió que hubiera dos pares de cubiertos, de ensalada y de pescado, tan perfectamente dispuestos en aquella mesa en medio de la calle.
Entonces reparé en la lata de sardinas que esperaba abierta en la esquina superior derecha de la mesa.
Me dejó desconcertada la imagen de aquellos cubiertos que mantenían el sibaritismo en alguien que vivía en una acera y comía sardinas.
¿Quién debía ser aquella persona que no podía o no quería comer pescado sin el cubierto adecuado pero dormía entre cartones a la intemperie?
Dí un vistazo rápido por la calle para ver si podía descubrir a aquel inquilino de acera desconocido. Allí estaba en su "cocina" preparando su ensalada.
Era un hombre mayor, tal vez envejecido sin serlo, enjuto, menudo, de pelo cano, ni largo ni corto, barba recortada, cuidada, blanca.
Sus ropas no estaban demasiado nuevas aunque no parecían sucias: un pantalón gris, una camisa de rayas, un jersey, un pañuelo anudado al cuello.
Tenía aire de vagabundo, adquirido a la fuerza, al dormir entre cartones.
La sensación de intrusa me llevó a cambiar de acera antes de que me viera, para no molestar.
Descubrí, entonces, que no había caído que me faltaba una habitación de la casa por ver: el retrete.
El olor a orín,a rancio, a agrio, me llevó a apresurar el paso y a olvidar las preguntas que me hubiera gustado hacerle a aquel hombre.
Aún así, mientras me alejaba, una de ellas se repetía, una y otra vez: ¿quién es ese hombre?

2009/10/22

White-collar

Iba yo a tomar mi cafetillo fuera del súper-osea-edificio, para despejarme un poco por estar en mi zulo-cubículo recién estrenado (la modernez de perder espacio e intimidad no me gusta, llámenme anticuada) y me encontré una imagen que me pareció graciosa:
En el centre comercial, en una de las cafeterías había una mesa larga ocupada íntegramente por unos diez o doce white-collar employees.
Permítanme el anglicismo pero me pareció muy propio. Todos igualitos, con el mismo color de traje, el mismo tipo de camisa, de corbata, de peinado. Miré en las otras mesas, el patrón se repetía, con algún toque de color femenino, aunque, dicho sea de paso, hay pocas féminas e proporción trabajando por aquí.
Y es que el estilo de quienes trabajan por aquí tiene ciertos aires americanizados mezclados con un toque algo más clásico.
No había nadie con gafas de pasta, ni con camisa oscura, primaban las corbatas de colores vivos y, aunque no me fijé tanto, dudo que hubiera muchos que no llevaran gemelos.
Entonces me acordé de haber oído eso de los white-collar employees, que por lo que he podido averiguar se empezó a utilizar en los años veinte, para distinguir a los que trabajaban en la administración o en profesiones que no fueran la fábrica o el campo. Se ve que por entonces sólo eran un 10% de la población.
Mientras me tomaba mi café seguía observando. Tras las mesas plagadas de uniformados empleados, se veían los escaparates coloridos, repletos de ropa "casual" de esa reservada para el fin de semana o, si hay suerte, para el casual Friday, como si ir el viernes contejanos implicara no trabajar.
Me pregunté si no valdría la pena poner más ropa de trabajo en esos escaparates para los que, al parecer, visitaban el centro comercial. Luego decidí, que como yo, éstos preferían ver ropa informal y de colores, de esa con la que se es uno mismo, en vez de uniformes de trabajo, por muy white que sean los cuellos.

2009/10/16

Parando los platillos

Me gustan las cosas claras, decir lo que pienso, lo que siento. No soporto las ambigüedades, los “sí pero no”, los “no pero sí”. Me inestabilizan. Mi cabeza de Libra puede generar tantas hipótesis frente a una incerteza que puede llegar casi a la saturación.

Es por eso que, a veces, cuando mis pobres platillos se ven zarandeados, cuando van de un lado a otro, necesito clavar los talones en el suelo, plantarme y ordenar tanto alboroto.

Quizás por eso hay quien a veces se quede desconcertado, o se asuste o se sorprenda. Sé que hay quien lo valorará positivamente.

Estos días mis platillos dieron un par de vueltas, ya se sabe, de vez en cuando toca. Aún así, me alegro de haber podido controlarlos y volver a la estabilidad.

Ahí va una canción, que hacía mil que no oía pero que da paz.

2009/10/02

Barbudas tendencias

En el año de Darwin, uno de esos barbudos míticos de la historia, parece que los “machotes” del lugar pasan de poner sus barbas a remojar. Y es que a la vuelta del verano, allá por donde miro de la ciudad, en cada esquina, salen barbudos.
Yo, ilusa de mí, pensé en que quizás era una especie de homenaje colectivo y silencioso al autor de la teoría de la evolución. No acababa de entender por qué algunos se dejaban una barba rala, o dibujada, o perilla en vez de la poblada que “debiera” para dicho guiño evolucionista, pero no le daba más vueltas. Simplemente pensaba, “mira que son raros los tíos mira que es antiguo esto de llevar barbote a lo Darwin”.
Hasta que el otro día una compañera de trabajo me dijo que también se había fijado que nos habían crecido los barbudos, que no los enanos, con el fin del verano. Pero ella sabía el motivo real y me dio luz: “Desde que el Rey y el Príncipe se han dejado barba se ha puesto de moda”.
Aaaaaaah!!! Así que era eso…
Ahora lo entendía, bueno, al menos sabía el motivo más que entenderlo. La Casa Real marca tendencias, los Leti-tacones para ellas y las barbas-de-sangre-azul para ellos. Sería divertido que se cruzaran los papeles y ellos fueran los taconeados y ellas las mostacheadas.
Aún así, según que barba, me sigue pareciendo de otra época, poblada y sin arreglar, cual Edmundo Dantés recién huido. Me da también la sensación que es la excusa perfecta para no afeitarse, ésa de decir “cariño llevo barba como el príncipe, no es que no quiera afeitarme”.Eso o el mundo que me rodea es muuuuuucho más monárquico de lo que pensaba. Pero bueno, es una opinión.

2009/09/28

Llegó el cambio de año

De nuevo pasó el cumpleaños. Empieza un "curso", un año más. Llega el momento de plantearse los objetivos que deseo cumplir. Aún no hice la lista este año, aún tengo que pensar, tengo que centrarme un poquito.
De momento saborearé unos días aún los buenos momentos de este fin de semana de celebraciones, las felicitaciones, las sorpresas, los abrazos y las risas. Paladearé esos ratitos en compañía de mis tesoros, ese ratito que me han regalado, para felicitarme, ya fuera en persona, en papel, por teléfono, msn, sms o como fuera, en persona o a miles de kilómetros de distancia, en castellano, català, inglés o alemán. Los que no pudieron venir también estuvieron muy presentes.
En el viaje de regreso leía las dedicatorias que me pusieron en la libreta de "ideas" y sonreí como una tonta. Me hicieron feliz.
Pero, sin duda, la felicitación que más me tocó la fibra fue la que me hizo alguien que lucha por ganarle la partida a esa enfermedad cruel que la consume: "No pierdas ni un solo minuto en no ser feliz".
Pretendo intentarlo, al menos y compartir grandísimos minutos con aquéllos que quiero y no perder un sólo instante con quien no se lo merezca. Como primer objetivo del curso no esta mal, verdad?
Palabra de Gata.
Ahí os dejo una de esas escenas para el recuerdo.


2009/09/14

Hoy lloran todas las Baby del mundo

Corría el otoño del 88, todo el mundo me llamaba Margui sin que a mi se me pasara por la cabeza la idea de protestar.
Eso fue antes de la caída del Muro, de las Olimpiadas del 92, cuando quería ser broker y pensaba que existían los príncipes azules.
Ese año me regalaron la película de Dirty Dancing por mi cumpleaños.

Tenía doce años y me impactó, por el baile, por la historia, por los protagonistas, por todo.
Me impactó tanto, supongo que por la edad, que me pasé un año mirándola cada día, para fastidio de la familia. Aún hoy recuerdo los diálogos, conseguí que mi hermano me trajera un disco de EEUU de la gira de conciertos con los artistas de la banda sonora, bailé una y otra vez los bailes, y sí, como muchas de las chicas-niñas que éramos en aquella época, conseguí que un "caballero" accediera a hacer "el salto".
Y con Johnny descubrí a los "malotes" de cine, ésos duros, ésos distintos, esos que pueden pelearse y pegarse unos bailes, ésos que llevan pintas o un traje con el mismo estilazo, ésos que, por algo son los “de cine”, se quedaban con la chica en vez de ir de flor en flor.
También miré una y otra vez, con muchísima vergüenza, la escena de amor, el baile tórrido en la habitación de Johnny. Soñé con esa escena, al igual que suspiré por, algún día bailar así, con alguien así.

Pasaron los años y dejé aparcada mi obsesión, aunque siempre le he tenido especial cariño a esa película y a todo lo relacionado con ella, especialmente a los protagonistas.

Y es que Patrick fue, sin duda, el primer malote de película por el que suspiré, por sus pintas chulescas, por lo bien que bailaba, por su mirada dulce. Así que seguí su carrera cinematográfica y volví a suspirar por el en “Le llamaban Bodhi”, entre olas, y “en Ghost”, con las manos enfangadas abrazando a Demmy Moore, o siendo un heroico médico en la India de "La ciudad de la alegría". Lo vi bailar con su mujer en una de sus últimas películas.
Aunque, sin duda, para mí siempre será ese bailarín vestido de negro que seducía a todas y enseñaba a bailar a Baby, que cuidaba a su amiga y que se acababa enamorando de la niña patosa.

Hoy Patrick dejó de bailar, de actuar, de cantar.
Hoy Johnny dejó Kellerman’s, Bodhi fue a por esa gran ola y Sam se fue finalmente con los espíritus.

Os dejo esta canción, escrita e interpretada por él, que formaba parte de la banda sonora de Dirty Dancing.
Descanse en paz Mr Swayze. Gracias por habernos hecho soñar a tantas con malotes vestidos de negro en vez de con cursis príncipes azules.

2009/09/03

Arrivals

Por más que en mi vida cada vez sea más habitual, no me acostumbro.
¿A qué?
No me acostumbro a llegar a un aeropuerto, a una estación de tren o de autobús y que no haya nadie esperándome. Recoger la maleta y salir por las puertas que separan la zona de seguridad de la zona de llegadas sabiendo que no hay ninguna cara conocida al otro lado, que va a tocar ir a por un transporte, el que sea, sola, cargada, cansada, sabiendo, o no, la dirección exacta a la que toca ir a por el tren, taxi o metro de turno.
Quizás en un aeropuerto, en que hay más gente esperando, sea donde más duro me resulta.
Se abren las puertas y aparecen montones de personas tras una barrera, expectantes. Algunos te miran una centésima de segundo hasta ver que no eres la persona que esperan.
Antes miraba como si fuera a encontrar una cara conocida. Últimamente, ya no.
Sólo salgo, con paso ligero y me alejo del campo de visión de esas personas que siguen a la espera, mientras busco las señales o voy directa hacia donde sea.
Pero aún así, no me acostumbro.
Recuerdo cuando de pequeña íbamos a buscar a mi tía al aeropuerto cuando venía de Alemania. Íbamos toda la familia (ahora me pregunto cómo cabíamos en el coche) y era "el acontecimiento" del año, al menos para mí, que me moría por estar en la terraza exterior viendo despegar y aterrizar aviones bajo un ruido ensordecedor.
Supongo que los tiempos cambian, que los transportes de larga distancia son sólo parte de nuestra cotidianidad y, como tantas cosas, a día de hoy, no se merecen más atención.
Aún así, no me acostumbro, aunque las lleve mejor que las despedidas, eso sí.

Dejo un enlace de una escena de Love Actually que veo a menudo, concretamente cada vez que esa rutina escuece (no cuelgo la escena porque no me lo permite).

2009/08/15

Pinceladas



La luz de la mañana se colaba entre las cortinas, suave, silenciosa, y se posaba sobre su piel blanca, aterciopelada, casi translúcida, mientras sus pendientes desprendían leves destellos que se reflejaban en las sedas malvas del edredón.
Contemplarla era un espectáculo, un placer que él saboreaba como si se tratara de un manjar exquisito.
No podía dejar de mirarla.
-Así estás perfecta, no te muevas – dijo mientras agarraba uno de sus pinceles.
Ella sonrió girando levemente la cabeza para volver a la postura original y quedarse allí, recostada e inmóvil
Cada pincelada era para él como una caricia, como si cada una de las cerdas de su pincel fueran sus dedos. Casi podía sentir el vello de ella erizándose al deslizar el pincel por el lienzo.
Mientras perfilaba aquellas curvas perfectas sentía cómo deseaba a aquella mujer, a su mujer. Aquellas caderas, su minúscula cintura, sus piernas interminables, su nuca.
El sol estaba cada vez más alto y empezó a deslumbrarle.
-Lo dejamos por hoy Clotilde.
Ella se giró y sonrió. Se recostó sobre la cama y le dijo casi en susurros –Anda, ven-.
Quién podría resistirse a aquella piel bajo el sol de la mañana, sobre las sedas malvas.

Hace poco pude contemplar un maravilloso cuadro de Sorolla, un desnudo de su mujer, que era además un homenaje a la Venus del espejo de Velásquez.
El cuadro me impactó por su belleza, delicadeza, por su luz, por supuesto y porque se podía ver el amor que profería Sorolla a su mujer.
Y envidié a Clotilde.Juzguen por sí mismos.



2009/08/09

A mis Bambis



Creo en las sensaciones. Creo en esa primera impresión que te da alguien cuando lo conoces. Creo en esa vocecita interior que da la alarma a veces. Creo en la luz que desprenden algunas personas.
A veces he desoído ese aviso y el tiempo me ha demostrado que debería seguir mi instinto, ese mismo tiempo que ha hecho que vea brillar la luz de esas personas especiales que he conocido en la vida y que me han marcado.
Y es que si bien hay personas de las que uno se ha de alejar, hay otras que tienen ese algo especial que no se sabe qué es pero que simplemente, lo tienen.
Puede ser en cualquier situación, en cualquier momento, en cualquier lugar, porque la luz no entiende de coordenadas.
No hace mucho me preguntaron por qué alguien es especial. Sólo se me ocurrió el poco original “simplemente lo es”. Tal vez la inteligencia, la bondad, la alegría, no lo sé, tal vez sea todo un poco.
Será por mi carácter un tanto extremo, ése que no me deja hacer las cosas a medias, que no me deja querer a medias, ni dar a medias, que cuando conozco a una de esas personas “con luz” me siento en la necesidad de quererla, de cuidarla, de hacerla feliz.
Será por eso que cualquier rato con esas personas maravillosas tiene un valor incalculable.
Será por eso que cuando me he de alejar de esas personas especiales, de uno de mis “tesoros de carne y hueso” , ya sea familia o amigos, se me parte un poquito el alma y me queda un pequeño vacío entre la aurícula y el ventrículo (más si la luna esta “casi” llena y mis hormonas están de fiesta periódica).
Pero sea como sea, me siento especialmente feliz de descubrir a esas personas maravillosas, de dejarlas entrar en mi vida, de compartir con ellas, aunque sea por un tiempo a veces limitado, aunque sea difícil volverse a ver. Sea como sea siempre tendrán ese “reservado” en mi corazón.

Este post se lo dedico a mis Bambis, que han sido todo un hallazgo, especialmente a quien que se coló en este alma de Gata a golpe de sonrisa. Espero conservaros, aún en la distancia.

2009/07/30

Hot

Era un almuerzo de trabajo más, uno de esos días en que una reunión por la tarde fastidia la jornada intensiva. Fue a comer con dos compañeros. La conversación era animada y el menú correcto.
Hubo un momento en que uno de sus compañeros mantuvo más la mirada de lo que debiera.
Se sintió algo intimidada aunque no lo suficiente apara bajar la vista.
Y entonces recordó otro almuerzo similar, con otros compañeros en el que una colega comentó un capítulo de un libro de Tracy Cox en el que hablaba de la relación entre la manera de comer y la manera de ser en la cama.
"Su apetito comiendo puede revelarte la potencia de su libido. Su forma de comer te hablará sobre sus formas en la cama: delicado, brusco, meticuloso, avasallador, dado a los excesos… Obsérvale bien. ¿Saborea o simplemente traga? ¿Mordisquea y juega con la comida? ¿Chupa y se relame? Pues algo parecido hará después contigo.Y recuerda: comiendo se despiertan los instintos más básicos, así que una cena suculenta puede ser el mejor preludio a una noche de amor.
De la forma de comer de tu pareja puedes extraer conclusiones más trascendentales. Según Tracy Cox, el típico hombre que no sale del filete con patatas será también el prototipo de amante de sábado por la noche y postura del misionero. Sin embargo, el comensal que está abierto a probar sabores nuevos y exóticos puede ser la mejor pareja para practicar el Kamasutra o el sexo tántrico.Si buscas un hombre protector, fíjate en si, cuando te da a probar de su plato, te ofrece la mejor parte. “Y si usa su propia cuchara para que pruebes su postre, cásate con él”, sentencia Cox. No sustituyas chocolate por sexo, es mucho mejor si los disfrutas juntos".
Entonces observó a sus dos compañeros.
Uno comía con ansia, ya casi había acabado y no parecía que fuera a dejar nada en el plato, aunque tampoco parecía estar por nada más que por la comida. El otro también estaba casi por acabar pero no parecía ansioso, sino meticuloso, a la vez que intervenía más en la conversación.
Se sirvió agua fría, bien fría y pensó que qué diría Freud de aquella asociación de situaciones.

2009/07/27

Añoranzas de sal

Tras un fin de semana de calor húmedo, de brisa marina, de arena, paseos y fiesta,de risas, de maravillosos momentos con mis "tesoros de carne y hueso" llegan los momentos en los que me añoro más, justo cuando llego a la estación, pasada media noche, sola, voy a casa, sola, llego a casa y estoy sola.
Es sobretodo en momentos así en los que esta canción aparece sin saber cómo, desde un recuerdo de esos "almacenados" y me hace preguntarme lo que no debería cuestionarme.
Qué le voy a hacer...

2009/07/10

En algún lugar

No sé dónde me dejé la inspiración, la creatividad, ¿dónde andarán?
Ultimamente no escribo nada de nada, aun cuando tengo bastante que decir. ¿Me habré quedado sin palabras?
Así que tal vez deba ir a buscarlas, porque ¿qué es una escritora sin palabras?

2009/06/21

El pianista tras el balcón.

Caminaba por una calle estrecha, empedrada, bajo los rayos de un sol que prometía ser abrasador en unas horas, con la sonrisa pintada que se había despertado conmigo, sin demasiada prisa.
Se oía algún pájaro , mis pasos en los adoquines y ul leve rumor. A medida que avanzaba el rumor tomó fuerza hasta componer una melodía a piano. Mi escasa cultura musical no me permitió identificar la pieza pero sí asociarla a ese tipo de melodías, esos solos de piano, que acompañan a una clase de ballet. Imaginé a una clase de niñas moviéndose gráciles sobre sus puntas y a una profesora de negro de porte severo.
Miré a uno y otro lado para identificar el balcón de donde salían aquellas notas. Identifiqué la finca, aunque se me hacía difícil discernir el balcón tras el que alguien tocaba aquellas notas.
Luego pensé que quizás tras aquellos cristales había un joven pianista, dejándose llevar, deslizando sus manos por el teclado y transportando su alma a algún lugar, tal vez lejano, recordando algún lugar o a alguien o tal vez olvidando, a alguien o a algún lugar. Quizás ese pianista simplemente tocaba.
El caso es que aquella música en aquella calle adoquinada me recordó a otra callejuela estrecha, de adoquines y de un piano que se oía al pasar bajo a un balcón, me llevó a esa calle de Barcelona en la que hay una librería en la que hace años que un gato dormita entre los libros del escaparate.
Sonreí porque aquella música me hizo sentir feliz.

2009/06/12

Té negro aromatizado con rosa pouchong

Llevaba días que quería abrir uno de los botes de té que me traje de Fortnum & Mason.
Es un té que se ha de preparar con tiempo, casi con ceremonia, con la paciencia de quien prepara una delicatessen. Ya al abrir la tapa metálica se noté que era de otro mundo, o al menos, de otro nivel El olor amargo, a madera , té y rosas era intenso y áspero, seco, delicioso.
Inspiré para captar aquel aroma, para quedarme impregnada en él.
Me embriagaba.
El agua estaba lista. Metí la bola metálica con la infusión en la taza llena de agua hirviendo. El olor se intensificó. Los vapores me llevaban a otro mundo. Me quedé cinco minutos allí, de pie en la cocina, junto a la taza, dejándome llevar, con los ojos cerrados, perdida entre los olores.
Lo dejé enfriar unos minutos y por fin, di el primer sorbo. Si aquellos olores que me habían transportado a otra dimensión, saborear el té me llevaba al paraíso de los sentidos. Podía notar con mayor fuerza la amargura del té negro de primera calidad y la suavidad que , a su vez, le conferían las rosas.
Aquella taza de té era un placer entre los placeres. Pensé en que, con razón, aquel té era suministrado a la casa real británica.
Mientras seguía apurando mi taza, pensé que el súmum sería poder acompañar a aquella maravilla con unas magdalenas de Fauchon . Pero supongo que eso ya sería demasiado, ya sería pecado y estaría prohibido, demasiado para el cuerpo, supongo, o tal vez no. Habrá que probarlo.

2009/06/09

Hoy hace un año

Ya ha pasado un año. Ha pasado un año de aquella decisión de aquel paso, de aquél llegar a Madrid con un maletón de ilusiones y miedos. Ha pasado un año.
Ahora la ciudad ya es un poquito más mía, algunas zonas, algunas tiendas, algunos restaurantes.
Ahora ya tengo mi cine para ir a ver pelis en versión original, una tienda de chuches y un recorrido para ir a correr, una calle de tiendas preferida y un paseo que me encanta.
Ahora tengo buenos amigos, con los que comparto risas, confidentes.
Ahora ya tengo casa y plantas.
Ahora en vez de sentirme de vacaciones en Madrid me siento de vacaciones en Barcelona.

Pero aún así añoro el mar, el Born, algún cine, alguna tienda, algún paseo, algún restaurante.
Y sobretodo añoro a las personas, a esos amigos, a esa familia que sentí que abandonaba, esas otras risas, esos otros momentos.

Sigo descubriendo cosas, cada vez menos, claro, y me doy cuenta que pasan cosas en Barcelona, o abren o cierran sitios y yo no me entero. Soy de aquí y de allá, aunque mi corazón haya sacado los colores desde que está lejos, después de demasiada COPE, en taxis y en mi sector, el de la energía, tan de ese estilo. Y en un año de esplendor blaugrana, soy más del Barça que nunca.

Ahora a veces llevo tacones, o taconazos, mi pelo es más largo aunque el corte sigue siendo diferente al de las “Torre Picasso girls”.

Ahora miro al lado correcto en el andén, esté en la ciudad que esté.

Ahora me extraño si no me ponen nada cuando pido un refresco, aunque las cañas a las cinco de la tarde me sigan sorprendiendo.

En este año me he sorprendido con tanques desfilando por mi puerta, con la verbena de la Paloma, con las colas para ver al Cristo de Medinaceli. Este año no había Sant Jordi, ni Diada. Era raro.

Este año he recibido visitas. Mi casa, que cada día es más mi casa (aunque me líe entre las llaves de una y de otra), se ha llenado de risas, de bromas, de confesiones, de cenas, trufas y alcohol y, ante todo, de personas estupendas, de aquí y de allí y de todas partes. Se ha llenado de abrazos, de besos, de ternura y momentos especiales. También ha habido discusiones y lágrimas.

En este año he cogido más transportes, especialmente más aviones, que en toda mi vida.

En este año en Madrid, por fin, completé mi proceso de maduración.

2009/06/02

Gràcies

Hauria de revisar tots els posts però crec que mai he escrit cap en català. La raó és molt senzilla: em sento infinitament més àgil quan escric en castellà.
Però aquest post no el podia escriure en castellà. Aquest no. Aquest agraïment no es podia escriure en cap altre idioma que no fos el català.

Ahir van passar per tv3 el vídeo que va posar en Pep Guardiola als jugadors abans de la final de Champions i em vaig emocionar, tant com per que em caigués alguna llagrimeta i tot.
Llavors vaig decidir que havia de fer alguna cosa, encara que només fos escriure un post.

Feia anys que havia deixat enrere la bogeria culé, més o menys després d'aquella primera Champions, després d'aquell "Ciutadans de Catalunya, ja la tenim aquí", tot i que viure a Madrid m'ha despertat els colors una mica. Però sens dubte el que m'ha fet tornar a sentir la sang culé ha estat veure jugar a aquest equip aquesta temporada, jugar de veritat, amb elegància, amb respecte, com un equip, com aquest "un" com se'ls defineix en el nou famós anunci. No és que guanyin sinó que ho fan com s'ha de fer, sense joc brut ni xuleries. Simplement es una manera de fer, un tarannà que tinc la impressió que es més que un estil de joc, i amb el que tinc la sensació que tants, entre els que m'he d'incloure, ens sentim identificats.

Primer va ser la cançó de Coldplay "Viva la vida" la que em va despertar aquest sentiment de "apa, com jo", després la prudència de les declaracions de tots, especialment del Pep, el nostre Pep i dels jugadors. M'agradava que, per una vegada a la vida, l'entrenador del primer equip fos de la casa, com molts dels jugadors. M'agradava pensar que a més de "mercenaris" del esport, que és el que implica ser un professional, a més, fossin culés i sentissin seus els crits dels afeccionats.

La temporada era magnífica i aquí sentia de tot, fruit de molta enveja d'alguns madridistes, que no madrilenys, que amb arrogància deien que acabaria caient el Barça i que "les darian un chorreo". El famós chorreo invers, aix...Com vaig gaudir aquell dia en un bar a Madrid entre amics majoritàriament culés i parroquians d'ambdós equips.

Després va arribar la copa i els criticats xiulets al Rei, que semblaven l'únic important en comptes de la victòria, després la lliga, aquesta que se'ls hi havia d'escapar. I faltava Roma.
Semblava mentida que aquella cançó del Crackòvia fos tan premonitòria.

Mai havia vist els carrers de Barcelona tan plens de banderes del Barça als balcons, ni a tanta gent amb una samarreta, una gorra o qualsevol cosa del Barça.
Em vaig adonar que aquella il·lusió s'havia escampat per tota la ciutat, per tota Catalunya.
Tots volíem somniar que era possible malgrat que fos contra el Manchester, el rei de la Champions.

Roma, imperial, eterna. Roma, elegant, alegre, mediterrània. Havia de ser nostra, d'aquest Barça imparable que marxava pels camps endreçat, coordinat i compacte com una centúria o un esquadró de pretorians.
I així va ser.

Reconec que vaig passar per la Cibeles camí de casa pensant en que no hi hauria ningú però que no em volia anar a dormir sense dir-li a la deessa, amb respecte, això sí, que , aquest any el rei era el Barça.
Quina sorpresa va ser trobar-me a un grup prou nombrós de culés, majoritàriament catalans cantant el himne i deixant-se emportar per l'eufòria. Era curiós veure a seguidors amb la samarreta, la senyera i tot el "quit" com si fossin a Canaletes allà, al lloc sagrat blanc per excel·lència. També era curiós veure a molts amb vestit i corbata, cridant i saltant com el que més. Em va fer gràcia pensar que aquells darrers especialment, segur que s'havien sentit moltes o les mateixes bajanades fruit de l'enveja dels blancs, que no madrilenys, que no saben perdre (que, evidentment no son tots), que havia sentit jo. I ara cridaven, perquè si hi havia un guanyador, molestés o no a alguns, aquell era el Barça.
I va haver cançonetes de tot tipus, des de inofensives a algunes carregades de certa mala llet.

Estava allà, veient tanta alegria, rient i cantant de tant en tant i parlant pel mòbil amb amics que estaven a Canaletes i de sobte vaig sentir un orgull especial, un orgull per aquest Barça de jugadors genials que el Pep Guardiola ha portat a la glòria a cop de treball, esforç i respecte.
Al dia següent vaig veure les celebracions de la gent a Barcelona, a la rua, al Camp Nou. Aquell orgull no era pas meu, ni de bon tros.

Em preguntava què se deu sentir si has crescut a La Masia, si has jugat des de petit al Barça, si ets de la terra, si has guanyat títols, si ara ets l'entrenador amb millor resultat de la història del club. Em preguntava què devien sentir de veritat els jugadors i sobretot en Guardiola.
Què es deu sentir quan s'ha estat un dels que cridava i ara ets un dels deus del Ol.limp blaugrana? què se sent al dir, "Ciutadans de Catalunya, ja la tornem a tenir aquí"?
Després de veure el vídeo, carregat de missatges subliminars personalitzats només puc dir gràcies.
Gràcies per donar il·lusió a tanta gent, per fer feliç a tantes persones, per demostrar que les coses es poden fer bé i per donar-nos motius per anar amb el cap ben alt a la feina a aquells que estem lluny i envoltats de "rivals històrics".
Gràcies Barça i, sobretot, moltes gràcies senyor Guardiola.

Us deixo el vídeo i, si no l'heu vist, disfruteu-lo.

2009/06/01

Con la guardia baja

Lo malo de una época larga de nervios es que cuando te relajas, cuando puedes decir aquello de "prueba superada", las defensas se vengan de los meses sufridos y se van de vacaciones.
Y entonces te da un jamacuco, sea del tipo o intensidad que sea. Esta vez me tocó una faringitis aguda con inflamación de tímpanos bilateral. Suena mal, a que sí, pues imagínense ustedes para un alérgico a los antibióticos.
Lo malo de estar enferma es que una está fatal y no puede salir de casa y por tanto no puede pasear, ni patinar, ni quedar con los amigos , ni inaugurar la temporada de piscina.
Lo malo de que te duela demasiado la garganta es que no puedes ingerir chocolate porque duele.
Así pues, dónde está mi dosis de endorfinas?
Lo malo de no tener la dosis de alegrías diarias y tener demasiado tiempo es que se piensa demasiado.
Y lo peor de pensar demasiado es que se piensa en momentos felices y, a veces, esos momentos recuerdan a alguien.
Así que aunque tengo a medias ese post del imperio de los sentidos, hoy toca de nuevo un recuerdo, un recuerdo de alguien, para alguien.

2009/05/27

De nuevo

Hoy tenía que postear sobre el imperio de los sentidos, sobre el espectáculo de un menú degustación que me transportó a un paraíso de sabores y texturas insospechados pero lo dejaré para otro día.
Hoy posteo de nuevo por una decepción, por un "casi tocar el cielo" o lo más cercano al óptimo.
Esta vez no fue un "él", no fue una relación que no funciona, al menos no tan personal. De nuevo era perfecta, estupenda pero "no podía ser", de nuevo tras estar pendiente del teléfono, el mail y la paloma mensajera, la respuesta no era la deseada,de nuevo...aunque fuera laboralmente hablando.

2009/05/19

Id con Dios, don Mario


Se hace difícil decirle adiós, maestro. Me apena, me tensa, me desequilibra. Me siento indigna de ello, me siento una intrusa, una profana de esa palabra que vos dominabais. Me siento una troglodita que aporrea letras sin gracia intentando mostrar la pena de este corazón de lectora profana, de escritora de escaso talento y de corazón sentido, que ha vibrado, llorado y amado con vuestros poemas.
Me siento triste.
Sé que es un adiós y un para siempre, porque cada verso os ha llevado a la inmortalidad aunque vuestro existir corpóreo se extinguiera.
Pero, aún así, siento pena.
Adiós maestro, adiós don Mario. Que usted descanse en paz entre los buenos, porque alguien capaz de escribir lo que vos, de sentir y de hacer sentir así y de mirar con esa bondad que traspasaba el objetivo no puede estar más que entre querubines.
Adiós don Benedetti. Gracias por haberme regalado los poemas que pusieron letra a un sentimiento, los versos que han ahondado en este corazón de gata, hasta clavarse en lo mas hondo.
Descanse en paz

2009/05/10

6 km , 40 minutos y la satisfacción de superarse

Un domingo de primavera cualquiera por la mañana, en un momento en que el tiempo dio una tregua y dejó de llover. Más de doce mil mujeres se preparan para empezar una carrera y yo allí en medio, nerviosa (qué raro) sin saber si conseguiría acabar el recorrido. No nos jugábamos nada, sólo se corría por una buena causa y para la mayoría era poco más que una excusa para ponerse un dorsal y pasar un buen rato. En mi caso, también era una forma de ponerme a prueba, una de tantas.
El pistoletazo de salida dado por la princesa hacía iniciar la marcha más o menos atropellada del pelotón de mujeres de todas las edades.
Costaba correr. Era complicado sortear a las que iban más lentas y encontrar un hueco que permitiera ir a una marcha discreta pero constante.
Abuelas, madres, hijas, nietas y hasta algún infiltrado transvestido recorrían el circuito improvisado bordeado por los "hombres" que animaban a sus chicas. La imagen era curiosa, alegre y festiva. Mí trote era relajado pero constante. Sabía que tenía que reservar fuerzas para la cuesta y para los últimos kilómetros.
Era agradable correr entre los árboles, por las calles, entre todas, como una más por el mero hecho de participar. Era extraño estar allí, con una misma como única adversaria, luchando contra el reloj y la fatiga.
Llegó el quinto kilómetro. Las piernas empezaban a notar la más de media hora corriendo pero los ánimos de los espectadores y el hecho de estar tan cerca de la meta me animaban.
Finalmente, allí estaba la recta previa a la llegada. Empecé a notar la fatiga pero los ánimos de los que estaban al otro lado de las barreras y el hecho de que estaba tan cerca del objetivo me daban fuerzas.
Así que crucé la meta. Fueron seis kilómetros, casi cuarenta minutos de esfuerzo y una enorme satisfacción por haber conseguido probarme y pasar la prueba, por haber vencido al tiempo, al cansancio y a la pereza.
Quedó una foto de recuerdo y una lista con la clasificación y los tiempos (que no han salido aún pero que, en realidad, poco importa).

2009/05/05

Con olor a sal

Una tarde luminosa, tiempo libre y la bahía de Santander.
Una Gata de "excursión" por trabajo y un barquito entre vaporetto y golondrina turística.
Hoy he disfrutado de una tarde libre, de una conversación con amigos de ésos que están muy cerca en el corazón y lejos en distancia y de una "aventura marinera".
Iba paseando por el Paseo Pereda de Santander, bajo un cielo de tarde luminosa y sol radiante. Pasé por un puesto en qu se anunciaba la salida del próximo barco que recorría la bahia, y ahí que fui.
El sol me cegaba aun con gafas y el viento revolvía mi pelo y me traía alguna gota de agua, minúscula. Las montañas rodeaban la bahía, el paisaje era hermoso y el rumor del mar me adormecía. He entrado en un letargo, en una duermevela que se mecía entre las olas, que olían a sal.
El mar...
Los que nacimos cerca del mar no podemos estar lejos sin añorarlo, sin pensar de vez en cuando en él, en su rumor, sus olas y olor a mar que se pega a la ropa y que deja con sabor a sal.

2009/04/28

La llama que no se deja

Pasó el día D, la hora H. Poco a poco se consumía la llama, que temblaba cada vez más, a punto de apagarse. De pronto, el día D, a la hora H dejó de apagó, dejó de dar luz. Se había extinguido.
Pero pasó un tiempo, no demasiado, y sopló una ligera brisa, casi imperceptible, y de la aparentemente extinguida mecha salió una llama, que florecía como si de una margarita se tratara. Tras esta llama llegarán los tiempos en que poco a poco deje de brillar , de dar luz.
Qué razón tenía el que dijo aquello de "la esperanza es lo último que se pierde", que fácil es volver a darle vuelo, aunque sea sin fundamento a aquello que nos conviene.
Con la de cursos que dan por estos mundos de Dios, entre tanto coaching y pilates, no habría alguno de "como neutralizar la esperanza"?
Hoy se saltó un punto en mi cicatriz, que volvió a sangrar. Es lo que tienen los puntos de sutura cuando están "tiernos".

2009/04/21

A dos días de un recuerdo

Se acerca el día, ese día del año, uno de esos días a los que cada año le dedico un post. Cada año espero que el tono del mismo mejore, pero no es así. El recuerdo que más ha marcado sigue siendo aquél, justo ése que lo ensombrece. Aunque este año no será ése el recuerdo más marcado, sino otro, el de otros momentos, de otras circunstancias, de otra persona. Y el tono, similarmente gris, tal vez más oscuro, más intenso, supongo que por la cercanía temporal de este nuevo recuerdo, que aún escuece, frente al otro ya muy lejano.
Quizás porque, además, ese día morirá una esperanza, ésa que es la última que se pierde, según dicen, por eso, será un día gris, de un gris metálico y brillante. Tal vez este año no le dedique un post, en su día, así que quedará este como recuerdo.
Feliz día de la rosa y el libro, del caballero y la princesa.

2009/04/17

Enajenación mental transitoria o cuando Gata se cree que tiene doce años

A veces, de vez en cuando, Gata se olvida que ya tiene una edad. A veces, sólo a veces, se olvida o se quiere olvidar de que este año le caen 33 y, a veces también, se olvida que eso implica que el cuerpo nota cada una de esas 33 primaveras. Y pasa lo que pasa.
Estaba Gata en casa, tras un fin de semana en el que corroboró que su forma física dejaba mucho que desear y se le ocurrió. Vio una de las pocas paredes no acristaladas de casa y pensó:
- Ummmm, esta pared es perfecta para hacer la vertical.
En su mente recordó sus años mozos, cuando con las otras niñas -en esa época, en su mundo, no había niños- jugaban a hacer la vertical y apoyar los pies en una pared y cómo, en algunas ocasiones, hasta hacían figuras haciendo, una al lado otra, la vertical ý cruzando las piernas. Debía tener entonces unos doce años.
Así que apartó un poco la mesa de centro para no romperla de una patada voladora y se dispuso a hacer la vertical/pino.
La primera sensación distinta fue que al agacharse para poner las manos en el suelo la velocidad/agilidad era menor. Bueno, esto se podía aguantar.
La segunda fue notar que al poner los brazos en el suelo, éstos notaron que el peso que sobre ellos recaía era muuuucho mayor (qué debía pesar con 12 años? 15-20 kilos menos?).
La tercera fue que su memoria hizo que se diera el impulso para levantar a una niña de tierna edad y no a una treintona, así que consiguió levantar una pierna del suelo y la otra sólo ligeramente.
Qué frustración. De golpe los 33 pesaban como losas.
Como Gata es de su pueblo, lo volvió a intentar, una y otra vez, quizás unas diez veces , hasta que lo consiguió y su cuerpo se quedó totalmente en vertical, sobre sus brazos y con los pies apoyados en la pared.
Pobres brazos, cómo pesaba Gata, aunque sólo fueran unos segundos.
Al bajar, se notaba cansada y con el pulso algo acelerado.
Se preguntó cómo, en otro tiempo podía estar en esa posición tanto rato como para aprenderse los huesos del cuerpo humano, cómo podía sacar una mano para coger una pelota en esa posición y cómo , aún peor, era capaz de caer hacia el otro lado y hacer la famosa vertical-puente sin romperse en pedazos (hace un tiempo intentó hacer el puente y casi se deja la columna).
Así que su momento de enajenación mental transitoria, de vuelta a la infancia, acabó con la certeza de la realidad dura, cruda, de que Gata ya no tiene doce años sino veinte más.
Eso sí, aún recuerda aquella lección que hace veinte años aprendió:
Un frontal, dos parietales, un occipital, dos temporales , un esfenoides y un etmoides que forman la base del cráneo.

2009/04/10

Sin título y no sé por qué...

Lo malo de ver tantas películas románticas es que la mente traicionera genera escenas espectaculares totalmente imposibles. Ella lo sabía.
Aún así, esperaba esa escena de película. Esperaba entrar en el edificio de apartamentos en el que vivía y encontrárselo a él, sentado junto a su puerta. Entonces se fundirían en un abrazo y todo sería maravilloso.
Pero entró en la portería, subió en el ascensor y junto a su puerta no había nadie, evidentemente.
Bajó la mirada y movió la cabeza de un lado a otro, como si así se dijera cómo podía ser tan tonta.
Mientras abría la puerta en su cabeza se repetía no suelen haber declaraciones increíbles, ni viajes exóticos, ni escenas de esas en que el chico recorre medio mundo para decir un "te quiero".
Quizás sí había flechazos de ensueño o momentos espectaculares pero, sin duda, en cuestión de finales, la realidad er a bastante más cruda y triste.
Cerró la puerta tras de sí y pensó en que gracias a esas películas vivía esas escenas que, en la vida real, estaban reservadas a unos pocos, muy pocos, y ella no era uno de esos elegidos.
Entonces recordó que una vez fue así y que, como en el cine, detrás de tantos "efectos especiales", sólo habían mentiras.
Tal vez la clave era encontrar a un guionista de películas románticas enloquecido, que viviera como en un film su vida.
Se sentó en el suelo y fue repasando su vidioteca romántica, a ver qué escena imposible tocaba aquella noche.

2009/04/08

Siempre nos quedará...

Hay historias de principio mágico, de desenlace complejo y final tormentoso.
Hay historias que se ligan a un lugar, que se fusionan en él.
Hay historias que aparecen sin buscarse y que se encienden sin que nadie lo pidiera.
Hay historias que...siempre estarán ahí.
Y es que siempre nos quedará...París, Casablanca, Mbour o cualquier lugar en el que se haya producido la magia.
Siempre habrá un piano, un pianista, una mujer que lo escucha embobada, una copa, un local, un lugar exótico y un recuerdo, o una cicatriz de ese amor que no fue, o que no era, que era y que ya no, que dolerá con el "mal tiempo" pero, el tiempo pasará...

2009/04/06

Endorfinas

El otro día leía por estos mundos de Google un poco sobre las alteraciones hormonales y la producción de algunas de ellas así como sus sustitutivos (nadie dijo que no se me fuera la pinza y me diera por leer según qué).
Me interesé especialmente por las endorfinas y las feromonas.
La llamada hormona de la felicidad, de producción natural, que es un potente analgésico y antidepresivo, parece ser que no produce adicción, a diferencia de sus sustitutos sintéticos, los opiáceos. La razón es que las cantidades producidas por el cuerpo no son nunca tan altas y que, además, las endorfinas son "aniquiladas" por encimas del cuerpo, es decir, que no es posible tener una "sobredosis" de felicidad hormonal y, por tanto siempre están bajo control.
No muy de acuerdo con eso de que no se puede ser adicto a las endorfinas, me dediqué a buscar alguna cosa más.
En otro artículo se decía qué actividades eran las que hacían que el cuerpo produjera endorfinas: el ejercicio físico, el sexo, reirse, comer algo apetitoso, destacando el chocolate puesto que admás contiene dosis altas de azúcar, escuchar música relajada.
Así pues el chocolate no era sustitutivo del sexo como se decía sino proveedor sustituto de endorfinas ante la falta de él.
Seguí navegando y, por fin, encontré otro artículo en que se indicaba que, si bien las endorfinas no eran adictivas hasta causar síndromes de abstinencia, la falta de ellas o la reducción de la cantidad producida podían llevar al sujeto a ciertos estados de decaimiento y depresión.
Es decir ,que pasárselo demasiado bien, que reirse demasiado, que ser feliz, que practicar más sexo , etc, etc, cuando se reducía la "dosis", además de la tristeza o menor alegría que producía realizar estas actividades, el sujeto se sentía menos feliz por tener menos endorfinas por ahí que normalmente. Recordaba que las endorfinas sólo están en el organismo un día, momento en que las enzimas se las cargan.
Conclusión: No soy una adicta a las endorfinas aunque consuma las grandes cantidades de M&Ms habituales sinó que es fruto de la necesidad de compensar por ejemplo el hecho que no bailo tanta salsa, que añoro la pista. Tendré que cambiarlo por ir a correr por el parque o, un día de estos no me podré permitir los paquetes de medio kilo de cacahuetes bañados en chocolate que se derriten en tu boca y no en tu mano.
PD: dije salsa, la de bailar, absténganse "jueguecitos" con otros sustitutivos.
PD": De las feromonas hablaré otro día, ya está bien de hormonas por hoy.

2009/04/01

Cuando da igual el color

El día que vi este anuncio sonreí como el papá coprotagonista. Pensé en lo feliz que me sentiría si el niño fuera mío y le diera igual el color de piel de su amiga. Pero entonces pensé que algún otro niño, seguramente repelente, le había dicho que su amiga era distinta y por la preocupación del pequeño, que eso era malo. Entonces me he entristecido porque eso significa que el mundo sigue igual y el padre en cuestión es feliz sin motivo. Ojalá algún día en el mundo no importen los colores y ningún niño cabrón le haga notar la diferencia de tonalidad de piel de su amiguita.